Re: Las dictaduras no se reforman, se acaban



Mentiars de los gusanos batistianos, terroristas y secuestradores de la
Florida.

T.Schmidt
P.S. Los mismas tacticas del Holocausto, pero contra Fidel. Sin duda, estan
relacionadas.

"PL" <pl.nospam@xxxxxxxxxx> wrote in message
news:LYc9p.32415$VI6.5980@xxxxxxxxxxxxxxxx
On 23/02/2011 20:05, T.Schmidt.Teddy@xxxxxxxxx wrote:
Posiblemente porque Fidel es un dictador benevolente.

T.Schmidt

Fidel es un dictador crual con sus proprias camùpos de concentracion (las
UMAP) y esta en la lista de Genocide Watch por sus crimines.
Es un criminal confesado (crimines contra la humanidad) que con quejas
contra el en la Haya.

"PL"<pl.nospam@xxxxxxxxxx> wrote in message
news:9Kc9p.30743$BQ7.29978@xxxxxxxxxxxxxxxx
Cambios, dictaduras

Las dictaduras no se reforman, se acaban

Hasta ahora ni Raúl Castro, ni Fidel Castro, han expresado que están
dispuestos a dar por terminada la dictadura que existe en la Isla

Félix Luis Viera, México DF | 23/02/2011

"¡Reformas de qué!", exclamó Fidel Castro en uno de sus discursos en los
inicios de la década de 1990. Sin embargo, en 1993, la dictadura aplicó
algunas novedades que, entonces, podrían resultarles esperanzadoras a
los
que aún, de buena fe, creían en el proyecto comunista en la Isla. Con la
excepción de la legalización de la tenencia de dólares, estas
innovaciones
desaparecieron poco después. Tanto entonces como hoy, las variantes que
ha
aplicado el régimen -a las cuales, ya lo sabemos, se ha visto obligado-
no
han llevado otro propósito que su supervivencia; de ningún modo han sido
el resultado de una encomiable pretensión de mejorar el nivel de vida de
la población, ni de proporcionarle a ésta libertades básicas.

Así las cosas, los cambios, reformas, mejoras, o como quiera llamársele
a
eso que hoy se fragua en la Isla, solo tienen el mismo propósito:
preservar el régimen dictatorial. Estos "cambios" que anuncia el
dictador
heredero Raúl Castro, son tan infantiles que sólo pueden ser superados
en
este aspecto por el infantilismo de quienes creen ellos.

Así de simple: si una dictadura realmente se transforma, deja de serlo.
Desaparece. Y hasta ahora ni Raúl Castro, ni Fidel Castro -quien aún
lleva
al menos parte de la batuta entre bambalinas- han expresado que están
dispuestos a dar por terminada la dictadura. Por otra parte, hablar de
"democratizar el socialismo" (léase tiranía comunista) es como decir que
el canario habrá de mugir.

A estas alturas, ciertos pensadores cubanos residentes en la Isla y en
el
extranjero hacen públicas opiniones repletas de medias tintas, de
titubeos, de paños tibios. O sea, muestran alguna fe o respaldan de
alguna
manera los "cambios", las "reformas" que viene anunciando la dictadura
bicastrista. Esto será por candor, por miedo o, en el peor de los casos,
por cinismo o conveniencia (valga la redundancia). No encuentro otras
razones. Nada descubro al afirmar que al radicalismo de ideas hay que
oponerse con la mima arma. Quien de otra manera trate de negociar con la
tiranía existente en Cuba, de pronto se dará cuenta de que está
solicitando limosnas. "Los principios no se negocian", ha repetido
infinidad de veces Fidel Castro; con esta misma frase hay que
enfrentarlo.

Otros destacados cubanos, de esos que llamamos hombres de ideas, tratan
de
atenuar la debacle que ha traído el castrismo para el pueblo exponiendo
los "logros de la revolución". Pero no. Ningún "logro" podrá equipararse
con una tragedia de las magnitudes que hoy, y desde hace décadas, sufre
el
cubano. Sirvan de emblema los casi dos y medio millones que han
abandonado
su tierra en busca de pan y libertad.

Hablemos claro. Las dictaduras no se reforman. Se caen; a veces por la
propia decisión de sus gestores. O las tumban, de la manera que sea
posible. No hay de otra.

Félix Luis Viera es poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara,
Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado, entre otros libros, las
novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC
1987
y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista,
pero
te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial
Plaza
Mayor, Puerto Rico, 2003) y la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones
Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005).

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/las-dictaduras-no-se-reforman-se-acaban-256663







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