Mientras decenas de familias conmemoraron ayer en un acto oficial a las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre, el colombiano Alejandro A. -que participó en las labores de rescate y limpieza hace seis años- buscaba un abogado para presentarse a una corte de inmigración el jueves de la semana próxima.
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- Date: Wed, 12 Sep 2007 04:49:51 -0700
Nueva York -
"Yo sólo quiero que me atiendan (los doctores) y me den mi visa de
turista de nuevo, para poder regresar y ver a mi familia. Caí en una
depresión muy fuerte, tras estar ayudando como voluntario y después
tenía pánico a tomar un avión", dijo Alejandro A., de 38 años de edad,
entre las toses que le dejaron como herencia el haber trabajado en
labores de limpieza en los edificios cercanos a las Torres Gemelas.
En la ceremonia que se celebró por primera vez desde los ataques
terroristas fuera del lugar donde murieron las víctimas, en el aledaño
parque Zuccotti, porque la Zona Cero se encuentra ahora en
construcción, se leyeron los nombres de los 2,750 muertos.
De esos nombres, al menos 263 son de origen latino y 11 pertenecen a
inmigrantes indocumentados, según datos oficiales.
Alejandro A., lejos físicamente de este escenario, recorría las calles
de Manhattan buscando una solución -a bajo coste- a su orden de
deportación.
"A mí se me junta todo en la cabeza pero el tiempo se me acaba. Debo
de encontrar un abogado para mi cita. Es como si volviera a suceder
otra vez. Cuando cayó todo eso, la primera reacción humana fue ayudar.
Lo mismo me pasó en un terremoto en mi tierra, Armenia, y también hice
lo que uno siente en ese instante: auxiliar a la gente que salía",
explicó el colombiano.
Alejandro A., que decidió mudarse hace cinco años a Chicago, fue
detenido por los agentes de inmigración cuando viajaba en tren a Nueva
York para realizarse unos exámenes médicos en una asociación que
ofrece ayuda a los trabajadores que participaron en la limpieza de la
Zona Cero.
"Trabajamos sin ninguna protección, con unas mascaritas blancas que no
cubrían nada", dijo el afectado.
El cambio de ubicación de la ceremonia y el cansancio con revivir una
situación traumática llevó a muchas familias a evitar los actos en el
parque Zuccotti. Se estima que unas 3,500 personas participaron en la
ceremonia, que transcurrió bajo un cielo gris y llovizna, comparado
con unas 4,700 el año pasado.
Un grupo de familias presionó a la ciudad para celebrar la ceremonia
dentro de la zona de construcción y el alcalde Michael Bloomberg acabó
aceptando dar un limitado acceso a la misma, permitiendo a los
familiares descender una rampa para dejar flores en una piscina
iluminada.
En los actos se dieron cita el candidato presidencial republicano Rudy
Giuliani y la senadora Hillary R. Clinton, pre candidata demócrata a
las presidenciales. Giuliani acudió a la ceremonia y ofreció un breve
discurso, después del tercer de los cuatro momentos de silencio que
marcan cuando los aviones chocaron contra las torres y cuando éstas se
desplomaron, a pesar de haber recibido críticas de algunos familiares
por ello. Clinton no habló.
En los actos, varios rescatistas que leyeron los nombres de los
muertos se refirieron a las enfermedades de sus colegas, de las que
culpan a la nube tóxica que originó el desplome de las Torres Gemelas.
Entre las familias hispanas que sí se acercaron al parque de Zuccotti
se encontra la boricua Blanca Morales, quien acudió acompañada de sus
sobrinas Amanda, de 12 años y Alexis, de 8 años.
"Venir aquí es como vivir el día que ella (su hermana Rosa María
Feliciano) vivió", dijo la boricua Blanca Morales.
El cuerpo de Feliciano fue uno de los 1,617 que pudieron ser
idenficados por las autoridades, y está enterrado en el Cemeterio de
Greenwood, en Brooklyn, donde trabaja su esposo.
"Le llevamos rosas amarillas, que para ella eran el símbolo de la
vida. Nuestra vida cambió con su muerte: yo me mudé de la Florida para
estar más cerca de sus hijas y de mi madre", afirmó Morales.
Muchos de los familiares acudían a la ceremonia con fotos de sus
fallecidos, en algunas ocasiones impresas en camisetas.
"Como no han encontrado el cuerpo de mi hija (Deborah I. Maldonado) yo
me siento que estoy con ella aquí", dijo la panameña Elvia Otero.
"Lo más triste de todo", afirmó la boricua Migdalia Ramos -viuda de
Hary Ramos- es "criar dos hijos sola, sin su padre, y ver que han
muerto en la guerra de Irak más soldados que en las Torres Gemelas,
peleando para nada", afirmó Migdalia, con sus hijos Eugenio, de 11
años, y Alex, de 6.
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