¿Por qué no dice la verdad, a saber: que la Administración Bush (o la CIA, o el Mossad, o quien sea) hizo volar las torres gemelas? ¿Por qué no revela usted los secretos que se esconden tras el 11/9? Se da por supuesto, en cualquier caso, que Fisk sabe; que Fisk tiene una concretísima caja blindada rebosante de hechos concluyentemente probatorios de lo que "todo el mundo sabe" (así suelen expresarlo): la identidad de quien destruyó las torres gemelas. A veces, el "delirante" está manifiestamente poseído por la angustia. Un hombre, en Cork [Irlanda], me espetó la pregunta, y luego -cuando sugerí que su versión del complot era un tanto rarita-, abandonó la sala protestando a los gritos de haber sido insultado y dando coces a las sillas




Normalmente, he tratado de contar la "verdad"; que aunque había
cuestiones sin respuesta en relación con el 11/9, yo soy el
corresponsal del Independent en Oriente Medio, no corresponsal de
conspiraciones; que ya tengo bastantes complots reales de que
ocuparme
en Líbano, Irak, Siria, Irán, el Golfo, etc., como para preocuparme
de
conspiraciones imaginarias en Manhatan. Mi último argumento -
concluyente, en mi opinión- es que la Administración Bush ha metido
la
pata en todo lo que ha intentado -militar, política y
diplomáticamente
- en Oriente Medio: ¿cómo caramba podría haber entonces perpetrado
con
tal éxito los crímenes contra la humanidad cometidos en EEUU el 11 de
septiembre de 2001?


Bien; sigo en ésas. Cualquier aparato militar capaz de decir -como
los
americanos hace dos días- que al-Qaeda está en fuga, no es capaz de
poner por obra algo de las dimensiones del 11/9. "Desbaratamos al-
Qaeda, provocando su huída", dijo el coronel David Sutherland
hablando
de la ridículamente llamada "Operación Martillo Relampagueante"
desarrollada en la provincia iraquí de Diyala. "Su temor al cara a
cara con nuestras fuerzas prueba que los terroristas saben que no hay
puerto seguro para ellos". Y más por el estil, todo igualmente falso.


En unas pocas horas, al-Qaeda atacó Baquba en orden de batallón y dio
muerte a todos los jeques locales que cayeron en sus manos con los
americanos. Me recuerda Vietnam, la guerra que George Bush contempló
desde los cielos de Texas (lo que puede explicar por qué mezcló esta
semana el final de la guerra de Vietnam con el genocidio en un país
diferente llamado Camboya, cuya población fue finalmente rescatada
por
los mismos vietnamitas a lo que los colegas de Bush más valientes que
él habían combatido sin cuartel).


Pero... A eso voy. Yo me siento cada vez más desconcertado con las
contradicciones de la explicación oficial del 11/9. No se trata sólo
de los más obvios non sequitur [falacia de inferencia deductiva;
N.T.]: ¿dónde están las partes de las aeronaves (motores, etc.) del
ataque al Pentágono? ¿Por qué los funcionarios involucrados en el
vuelo United 93 (que se estrelló en Pensilvania) han sido
amordazados?
¿Por qué los restos del vuelo 93 se esparcieron por un radio de
kilómetros, cuando se supone que se estrelló entero en un campo?
Quede
claro: no hablo de la loca "investigación" de David Icke (Alicia en
el
país de las maravillas y el desastre del World Trade Center), a cuya
lectura cualquier hombre sano debería preferir la de la guía
telefónica.


Hablo de asuntos científicos. Es verdad, por ejemplo, que el
queroseno
arde a 820 grados centígrados en condiciones óptimas: ¿cómo entonces
pudieron venirse simultáneamente abajo las vigas de las dos torres
gemelas, hechas de un acero cuyo punto de fusión se supone que ronda
los 1.480 grados centígrados? (Recuérdese que colapsaron en 8,1 y 10
segundos, respectivamente.) ¿Qué pasó con la tercera torre, el
llamado
World Trade Center Building 7 (o Salmon Brothers Building), que
colapsó por sí propia en 6,6 segundos a las 17h20' del 11 de
septiembre? ¿Por qué se desplomó tan limpiamente, sin que ninguna
aeronave hubiera impactado en ella? Se encargó al American National
Institute of Standards and Technology analizar las causas de la
destrucción de los tres edificios. Todavía no ha emitido el informe
sobre el WRC 7. Dos prominentes profesores norteamericanos de
ingeniería mecánica -no desde luego de la cauda del "delirante"-
están
ahora inmersos en una impugnación jurídica de los términos de
referencia de este informe final, alegando como fundamento el que
pudiera ser "fraudulento o engañoso".


Periodísticamente, hubo muchas cosas raras en torno al 11/9. Las
informaciones iniciales que hablaban del ruido de "explosiones" en
las
torres -que bien podría proceder del desplome de las vigas- son
fáciles de descartar. Menos lo es la información, según la cual el
cuerpo de una mujer miembro de la tripulación fuera hallado en una
calle de Manhatan con las manos atadas. Vale; digamos que se trata
sólo de informaciones de oídas del primer momento, del mismo modo que
fue un error inicial de los servicios de inteligencia la lista,
proporcionada por la CIA, de árabes suicidas, en la que se incluían
tres hombres que estaban -y siguen estando- vivitos y coleando en
Oriente Medio.


¿Pero qué decir de la enigmática carta escrita por Mohamed Atta, el
asesino suicida egipcio de rostro terrorífico, cuyo consejo
"islámico"
a sus siniestros camaradas -dado a conocer por la CIA- sumió en la
perplejidad a todos mis amigos musulmanes de Oriente Medio? Atta
mencionaba a su familia, cosa que ningún musulmán, ni el peor
instruido, haría en una oración de este tipo. Recuerda a sus
camaradas
de asesinato el deber de recitar la primera oración musulmana del día
y luego cita partes de la misma. Pero ningún musulmán necesita tal
recordatorio, por no decir nada de la necesidad de incluir el texto
de
la oración Fajr en la carta de Atta.


Repito. No soy ningún partidario de teorías conspirativas. No me
vengan con delirantes. No me vengan con complots. Pero a mí, como a
cualquier hijo de vecino, me gustaría saber la verdad entera de lo
que
ocurrió el 11/9, entre otras, por la nada despreciable razón de que
fue el disparador de la "guerra al terror", una política de todo
punto
lunática y falsaria que nos ha llevado al desastre en Irak y
Afganistán y en buena parte de Oriente Medio. El asesor felizmente
ido
de Bush, Karl Rowe, dijo una vez: "ahora somos un imperio; creamos
nuestra propia realidad". ¿Es verdad? Háganoslo saber, al menos.
Impediría que la gente diera coces a las sillas.


Robert Fisk
corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ramona Sedeño

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