¿Reactor atómico para Venezuela viajó a Irán?



Artículo de "Tribuna de Periodistas" del 15 de marzo de 2007:


¿Ayuda nuclear argentina a Irán?

EL LARGO VIAJE DE UN REACTOR ATOMICO


En las últimas horas se pudo tomar conocimiento de un hecho que se
habría producido el año anterior, mantenido por sus características
bajo el más absoluto secreto por las partes involucradas, y que de
confirmarse tras las investigaciones que se están llevando a cabo por
parte de los organismos de inteligencia estadounidenses, y ahora
también por la IAEA (International Atomic Energy Agency-Agencia
Internacional de Energía Atómica), podría tener consecuencias
imprevisibles para la Argentina.
Se trata, nada más ni nada menos, que la llegada a Irán de un reactor
nuclear argentino por medio de una triangulación en la que participó
Venezuela.
Como sabemos, el presidente venezolano Hugo Chávez mantiene sólidos
lazos con el actual mandatario iraní, Mahmoud Ahmadinejad, refrendados
con el intercambio de visitas que recientemente hicieron ambos a los
respectivos países y con la firma de varios acuerdos, algunos de los
cuales comenzaron a implementarse desde hace aproximadamente un año.
Ambos países, como también sabemos, son fuertes productores
petrolíferos, y a partir de ello comenzaron tiempo atrás
conversaciones sobre ayuda e intercambio en materia energética. Una
conversación trajo otra, y ello derivó en la oferta de colaboración de
Chávez -siempre listo para apoyar toda causa que moleste al Norte-
para hacerle llegar a Irán el reactor atómico que necesita para
reforzar su plan nuclear, que va mucho más allá de su declamada
necesidad de aumentar la generación eléctrica y en realidad contempla
el enriquecimiento de uranio para otros fines. Unos fines que ponen
los pelos de punta a Estados Unidos, a sus aliados de la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte) y a Israel.
Este año Ahmadinejad reconoció, ya sin evasivas, que Irán está
enriqueciendo uranio, que nada lo hará desistir de ello y que
continuará adelante con su política nuclear, enfrentándose así de
lleno a Estados Unidos, a la IAEA -a la que le ha negado la solicitud
de enviar expertos a revisar sus centrales nucleares y el proceso de
enriquecimiento de uranio- y a todo el mundo occidental.
Concretamente, Irán tiene en marcha su plan nuclear con el objetivo de
construir su primera bomba atómica y entrar así en la misma carrera en
la que participan, desde hace años, sus vecinos India y Pakistán. A la
vez, con ello está avisando a Israel que está al alcance de sus
misiles, los que podrán contar con ojivas nucleares, y a Estados
Unidos que se cuide de seguir avanzando en Medio Oriente. Objetivos
éstos que podría concretar muy pronto, gracias en buena parte a la
inestimable ayuda del presidente venezolano Hugo Chávez y, de
confirmarse los indicios, con la participación del gobierno argentino
de Néstor Kirchner.
Más adelante veremos en detalle de qué manera se habría gestado esta
participación y las personas involucradas. Ahora, un poco de historia
previa.

La evolución nuclear iraní

De lo que ahora no se habla es que a fines de la década de 1960 Irán
recibió ayuda de Estados Unidos para comenzar a instalar reactores
nucleares. Claro, entonces gobernaba el país el Sha Mohamed Reza
Pahlevi, considerado un gran amigo por los norteamericanos pese a la
falta de democracia y a las violaciones de los derechos humanos en lo
que era la antigua Persia. Fue así como en 1967 se puso en marcha un
reactor de 5 megavatios que Estados Unidos le había facilitado a la
Universidad de Teherán. No se hacían muchas preguntas sobre el por qué
del interés iraní por contar con energía nuclear para generar
electricidad -como es el caso actual- cuando ese país cuenta con
inmensas reservas de gas y petróleo que pueden cumplir sobradamente
ese cometido. Obviamente un "tesoro" que mucho atraía a los
norteamericanos, de allí que se olvidara ese detalle y se optara por
complacer al Sha.
No pasó mucho tiempo para que otros países se sumaran a la idea de
brindarle a éste más juguetes nucleares. Fue así como en 1974 la
empresa Kraftwerk Union, subsidiaria de Siemens, de la entonces
Alemania Federal, obtuvo un contrato para la instalación de dos
reactores de 1.200 megavatios en Bushehr, sobre el Golfo Pérsico, cuya
construcción comenzó en 1975 y 1976. En 1974 también Francia había
acordado suministrarle reactores nucleares a Irán, pero hubo algunos
contratiempos y el contrato formal, por el cual la empresa Franmatone
construiría dos reactores de 900 megavatios en Karun, recién pudo
firmarse en 1977.
Los contratos con Alemania y Francia alcanzaron notoriedad en su
momento por diversos hechos de corrupción: se estima que los amigos
del Sha recibieron un 20% del total de los contratos, equivalente a
varios cientos de millones de dólares por cada reactor, en forma de
sobornos y "comisiones". Además, Reza Pahlevi planeaba adquirir cuatro
reactores alemanes más, que pagaría con petróleo, y ocho
estadounidenses luego de firmar un acuerdo en 1978 con el entonces
presidente James Carter. Sin embargo esos reactores nunca llegaron a
ser construidos, ya que al año siguiente estallaría la revolución
islámica encabezada por el ayatollah Khomeini.
La ambición del Sha de lucrar con la energía nuclear fue más allá de
la construcción de reactores. En 1975 había otorgado a Francia un
préstamo de 1.000 millones de dólares a cambio de un 10% de las
acciones de la planta enriquecedora de uranio de Eurodif,
participación que increíblemente todavía posee el gobierno iraní
actual, a pesar de las disputas y juicios internacionales.
La revolución islámica de 1979 puso fin a la política nuclear del Sha,
al menos en un principio, ya que en ese momento su programa fue
rechazado y suspendido por considerárselo "satánico". No obstante,
unos años después, los ayatollahs cambiaron de opinión y decidieron
que la energía nuclear podría resultar útil para "suministrar
electricidad". Durante la revolución, uno de los reactores de Bushehr
estaba concluido en un 80% y el otro en un 50%, por lo que se decidió
centrar el trabajo en estos dos reactores.
Destrozados ambos por los bombardeos durante la guerra de la década de
1980 entre Irán e Irak, los iraníes no perdieron el tiempo en buscar
nuevos socios para reconstruirlos. En las nuevas negociaciones
estuvieron involucradas varias empresas, como ENSA y ENUSA de España,
nuevamente la alemana Kraftwerk Union -hasta que el gobierno de
Alemania Federal prohibió brindar más ayuda a Irán- y la estatal
argentina INVAP (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado). Esta
última ya ha colocado reactores nucleares en diversos países, algunos
de ellos árabes como Argelia y Egipto, además de Perú y Australia. Sin
embargo, obedeciendo "sugerencias" de Estados Unidos, cesaron las
negociaciones de INVAP con Irán cuando estaban a punto de concretarse.
Era la época en que esas "sugerencias" provenientes del Norte hicieron
desactivar el proyecto del buen misil argentino "Cóndor", considerado
peligroso si caía en manos islámicas.
Finalmente, la elección de los iraníes recayó sobre Rusia, que en
enero de 1995 obtuvo un contrato para completar el primer reactor con
uno de los suyos, en reemplazo del destrozado reactor Siemens. Según
el acuerdo, Rusia debía además proveer el combustible nuclear y
llevarse los desechos. Un buen negocio para los rusos -pese a las
críticas contrarias que le dirige Occidente- si se tiene en cuenta que
Rusia necesita varias salidas para su petróleo a través de oleoductos,
entre ellos los que lo lleven al Mar Mediterráneo y al Océano Indico.
De todas maneras, Irán ya estaría en condiciones de prescindir del
combustible nuclear ruso ya que podría fabricar el suyo propio.
Mohammad Khatami, el antecesor del actual presidente Ahmadinejad,
anunció en su momento que Irán había comenzado a extraer uranio de una
mina cercana a la ciudad de Yazd, justo en el centro del país. De
inmediato los iraníes crearon las instalaciones necesarias para
desarrollar un ciclo de combustible de uranio completo, entre ellas
una productora de las llamadas "tortas amarillas" (concentrado de
uranio), otra de conversión del uranio, una planta de fabricación de
combustible y otra destinada al enriquecimiento del uranio, ésta
ubicada en Natanz. Y también la que más preocupa hoy en día al mundo
occidental. Motivo, además, de la necesidad iraní de contar con más
reactores nucleares.

Doble juego

La presunta participación argentina en el envío a Irán de un reactor
nuclear de última generación mediante una triangulación Buenos Aires-
Caracas-Teherán -cuyo destino final no habría sido ignorado por el
gobierno argentino- se inició en 2005 mediante las primeras
conversaciones que sostuvieron en tal sentido Hugo Chávez y Néstor
Kirchner, las que contaron además con los buenos oficios de la
entonces embajadora argentina en Venezuela, Nilda Garré, quien por su
parte había cultivado la amistad del mandatario venezolano. A
propósito -y detalles al margen- es conocida la afición de un "galán"
como Chávez por conquistar la amistad de las últimas embajadoras
argentinas en su país, primero Nilda Garré y ahora Alicia Castro.
La razón inicial de esas conversaciones había sido la propuesta de
Chávez de adquirir un reactor nuclear para Venezuela, a lo que
rápidamente asintió el presidente argentino. Después, el tema fue
girando hacia el envío del reactor a Irán. No se sabe aún si ésa era
en realidad la idea de Chávez desde un comienzo o si fue tomando
consistencia luego de las charlas con su amigo Ahmadinejad, o incluso
ante un pedido directo de éste, ya poco proclive a depender
exclusivamente de los rusos. Tampoco se sabe aún si Kirchner ignoraba
inocentemente el destino final del reactor o si, conociéndolo, se hizo
el distraído.
Lo cierto es que el reactor argentino ya estaría en Irán desde el año
anterior, y que habría viajado probablemente en uno de los barcos
venezolanos que habían sido traídos a los astilleros de Río Santiago
para su reparación. Su traslado hacia Irán, en cambio, fue dejado a la
imaginación combinada de Chávez y el presidente Ahmadinejad.
Esto no significa que el interés venezolano-iraní por otros productos
estratégicos argentinos haya finalizado allí. Kirchner colocó
posteriormente a Nilda Garré en un puesto clave, como titular del
ministerio de Defensa, y se estima que no sólo como un premio por su
gestión diplomática en Venezuela o solamente para irritar a los
militares argentinos -otra de sus aficiones- designando como jefa suya
a una mujer. Con ella allí, se daría otro importante paso más en la
colaboración con Venezuela para proveerle productos bélicos, habida
cuenta de las febriles adquisiciones encaradas por Chávez en los
últimos dos años. Recordemos que ha comprado, por ejemplo, aviones de
combate españoles y modernos fusiles de asalto rusos, con la excusa de
"defender su territorio" de una posible invasión norteamericana.
Delirios que en estos últimos días alcanzaron su pico máximo con la
denuncia de Chávez acerca de las "pruebas" con que dice contar
respecto de un plan para asesinarlo.
Y uno de los productos bélicos argentinos que desvela tanto a Chávez
como a su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, es ni más ni menos que el
misil "Cóndor". Es sabido que durante la presidencia de Carlos Menem
llegó la orden estadounidense de desactivarlo y deshacerse de todo el
proyecto, incluyendo los planos. Ordenes que Menem acató de inmediato,
respondiendo a las "relaciones carnales" que en ese tiempo disfrutaban
Argentina y Estados Unidos. Lo que no significa que la Fuerza Aérea
argentina fuera a deshacerse tan alegremente de su principal proyecto
en muchos años, una criatura que vio crecer al amparo de su planta de
la provincia de Córdoba.
De allí que ahora, con Nilda Garré en un puesto clave como el área de
Defensa, la funcionaria tenga todas las facilidades para hacerse del
misil y luego, según lo que disponga el presidente Kirchner, manejarlo
como quiera éste, incluyendo el probable negocio de vendérselo a
Venezuela y, quizás en otra posible triangulación, a Irán, que lo
adaptarían a sus necesidades disfrazándolo un poco, además, para que
no se vea tan "argentino". Si es que ya no lo hicieron.

Extraños contactos

En mayo del 2005 se había realizado en Venezuela el Primer Foro
Latinoamericano y Caribeño de Trabajadores Energéticos, con la
participación de delegados de 17 países y de Francia como invitado
especial. Entre los resultados de ese foro se registra el acuerdo de
"trabajar por un vínculo permanente de enlace, comunicación e
intercambio entre los trabajadores que realizamos actividades en
ciencia y desarrollo tecnológico y en aplicaciones de la energía
nuclear". Ello tomó cuerpo en el Primer Encuentro Latinoamericano y
Caribeño de Trabajadores Nucleares, que se llevó a cabo en la ciudad
de México desde el 8 al 10 de septiembre del mismo año, con la
participación de delegaciones de Argentina, Cuba, Venezuela (envió a
miembros del Congreso Bolivariano de los Pueblos, organismo ligado al
gobierno chavista) y México.
Al cabo de dicho encuentro, las delegaciones de los cuatro países
declararon, entre otros conceptos, su decisión de "establecer una
coordinación que enlace a todos los trabajadores latinoamericanos de
la tecnología nuclear, como primer paso hacia una Federación
Latinoamericana de Trabajadores Nucleares; establecer una comunicación
permanente que permita el intercambio de experiencias en aplicaciones
nucleares, 'tanto energéticas como no energéticas'; intercambiar
experiencias en la generación de energía por reactores nucleares".
Lo llamativo de la cuestión -aparte del interés de venezolanos y
cubanos por introducirse en los vericuetos de la energía nuclear de la
mano de un país más experto en la materia como Argentina-, son las
comunicaciones que después del último encuentro se cursaron a muchos
contactos de otros países.
En tal sentido, pudo saberse que se dirigieron correos electrónicos,
entre otros, a individuos identificados como: Mohamed Lashtar Lashtar;
Prakash Key (probablemente pakistaní); Gamal Khalifa (estos tres de
indudable origen islámico); Bo Lindblom (sueco); Michel Lowy
(francés); y Zbigniew Kowalewski (polaco); así como también a miembros
del gobierno venezolano, a algunos destinatarios de España y, en
Argentina, a la Corriente Patria Libre y al Movimiento Liberación,
ambas organizaciones marxistas ligadas entre sí.

Conclusión

Al comienzo de esta nota se hacía referencia al hecho de que, si se
confirmara la triangulación aquí expuesta luego de las investigaciones
encaradas por la inteligencia norteamericana y por la IAEA -la agencia
encargada de regular la energía nuclear, dependiente de las Naciones
Unidas-, ello podría acarrearle consecuencias imprevisibles a la
Argentina.
De hecho, las primeras investigaciones fueron encaradas desde la
embajada de Estados Unidos en Buenos Aires por un hombre apodado
"Mac", quien en la superficie figura como "a cargo de la seguridad de
la embajada" pero que en realidad es el "hombre de la CIA" destacado
allí. El caso es que "Mac", luego de la sorpresa inicial y de los
obvios chequeos y contrachequeos efectuados, había recibido la
información, o parte de ella, de un elemento de segunda o tercera
línea del gobierno argentino, y que rápidamente transmitió a sus
superiores en Langley, Virginia, sede central de la CIA, en donde al
parecer ya sospechaban algo.
Se desconoce aún si la confirmación de estos hechos ya es firme o está
en camino. Lo cierto es que el presidente Néstor Kirchner nos tiene
habituados, en los últimos tiempos, a cometer un desaguisado tras
otro. Y si cometió éste que ha sido expuesto aquí, los argentinos
deberemos agradecerle no sólo un nuevo papelón a nivel internacional,
sino algo mucho peor.
Que con las "malas compañías" que cultiva y las "ayuditas para los
amigos" que tan generosamente brinda sin medir sus consecuencias, nos
haya hecho víctimas de la reprobación de la mayoría del mundo
occidental, si es que éste no opta por sanciones mucho más duras para
el país.


Carlos Machado

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