Sobre la libertad de prensa



Sobre la libertad de prensa
Por: Eleazar Díaz Rangel

Con motivo de la inminente decisión gubernamental de no prorrogar la
concesión a Rctv, tanto en Venezuela como en el exterior se han levantado
voces denunciando que se vulnera la libertad de expresión. Como lo escribí
en ocasión anterior, la medida que no viola ninguna ley o reglamento no
puede calificarse de atropello, arbitraria o injusta; está ajustada a
derecho. La única materia que está por decidirse en el Tribunal Supremo de
Justicia es si esa concesión se vence hoy, o años más tarde, como alega una
de las partes. No creo que piensen que esas concesiones son eternas y que el
Estado debe renovarlas obligatoriamente.

Ahora bien, ¿afecta la libertad de expresión? Por supuesto, afecta la
libertad que han tenido los dueños de Rctv a informar lo que han creído
importante y a no informar lo que, siendo importante, no convenía a sus
negocios o intereses político-empresariales.

Veamos cuatro momentos distintos en el tiempo y en las circunstancias.
Durante los 20 años que tuvieron El Observador Creole no se difundían
informaciones u opiniones contrarias a los intereses de las transnacionales
del petróleo, aun cuando fueran favorables al país. Cuando el presidente
Herrera Campins prohibió transmitir publicidad de licores y cigarrillos,
Rctv decretó su muerte civil. Nunca más fue noticia, ni como ex Presidente.

¿Qué derecho tenían a silenciar sus opiniones, casi siempre noticiosas, y a
desaparecer su imagen de la pantalla? En época floreciente del Grupo
Roraima, la política informativa de Rctv estuvo orientada a contribuir al
desprestigio de la democracia y de sus instituciones, como el Congreso y los
partidos, buscando vías alternas para acceder al poder.

Hechos más recientes son mucho más conocidos. Antes del golpe de abril del
2002 sus informaciones y opiniones estuvieron orientadas a crear las
condiciones para ese golpe, y cuando emergieron las fuerzas
constitucionalistas para reponer a Chávez en el poder, se negaron
obstinadamente a ofrecer cualquier información por veraz e importante que
fuera (movilizaciones, retoma de Miraflores, pronunciamiento de oficiales en
Maracay), y el 13 de abril decretaron el silencio informativo que tanto
sorprendió en el exterior, aunque, por supuesto, no hubo ninguna condena. No
vieron cómo era atropellada la libertad de prensa.

De manera que ese poder que tuvieron para informar o desinformar, según sus
intereses políticos o empresariales, no podrán usarlo por el canal 2. En ese
sentido, les afecta la decisión, pero no les niega la posibilidad de hacerlo
por otros medios, incluidos los televisivos, la radio y los impresos.

¿Sonó la alarma por la pérdida de esa libertad? No son nada originales, ya
lo hizo el Bloque de Prensa el 18 de noviembre de 1998, poco antes de que
eligieran a Chávez, y después, ellos y la SIP y Cía. lo han venido
repitiendo. Pero ni ellos ni los expedientes anuales sobre la materia pueden
mostrar las noticias y opiniones que no han sido difundidas por presión o
acción gubernamental.

Ni una sola.

Inaudito lo sucedido en el Parlamento Europeo cuando se votó una proposición
de la extrema derecha agrupada en el Partido Popular, con base en el PP
español. De los 784 diputados de las diversas tendencias y países, sólo 43
votaron por el proyecto que criticó la decisión de no prorrogar la concesión
a Rctv. ¡Es 5,4% de ese Parlamento! Mientras la Comisión Ejecutiva de la
Unión Europea se abstuvo de opinar, por ser una materia de exclusivo interés
de los venezolanos.


El Senado de EEUU calificó la decisión como "un asalto contra la libertad de
pensamiento".

Es el colmo del cinismo, pues ese mismo día Amnistía Internacional declaraba
que "Estados Unidos (y Rusia) son considerados como los principales
violadores de la libertad de expresión", y los acusó de "usar el miedo al
disentimiento para justificar medidas que reprimen las libertades y el
debido proceso". Ese mismo Senado guardó silencio.


En la resolución N° 355 (16-11-1973 ) del Ministerio de Agricultura y Cría
se lee: "Las instalaciones que requiera construir Rctv, el terreno, las
torres y construcciones que se instalen a expensas de Rctv se entenderán
propiedad exclusiva de la República".


En el manifiesto de intelectuales, creadores y artistas, afirman:
"Celebramos la democratización de los medios que comporta la medida de no
renovar una concesión a un consorcio oligopólico, caracterizado por la
concentración horizontal y vertical de la propiedad y que acaparó
sistemáticamente las funciones de difusión, producción de contenidos y
factura publicitaria".


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