EL RESTABLECIMIENTO DE LA IV FLOTA: EDITORIAL DE LA NACIÓN ...:)



El restablecimiento de la IV Flota
Viernes 2 de mayo de 2008

No debe ser tomado a la ligera el anuncio del Pentágono sobre el
restablecimiento de su IV Flota, disuelta en 1950. Su misión será
vigilar buques, aviones y submarinos que transiten por el Caribe,
América Central y América del Sur con el fin de emprender, en
conjunto con fuerzas armadas de otros países, tareas de contingencia,
de cooperación y, si es necesario, de combate contra el
narcoterrorismo y las actividades ilícitas.
La IV Flota, equipada con un portaaviones nuclear, coordinará sus
actividades con el Comando Sur de las Fuerzas Navales de los Estados
Unidos, establecido en Mayport, Florida. Está previsto que comience a
operar el 1° de julio próximo. Frente a ello, los gobiernos de Cuba
y de Venezuela han expresado su rechazo ante la presunta intención del
Pentágono de "asustar" y "amenazar" a la región, de modo de
"mantener el poderío económico, político y militar".
Esa visión sesgada del restablecimiento de la IV Flota puede tener dos
lecturas: una, la política, indicaría que ambos gobiernos temen que
se trate de una intromisión y que, por más que digan a coro que "no
nos asustan", prefieren mantener a raya el poderío naval
norteamericano; la otra, la práctica, indicaría que ambos tienen
algo que ocultar y no se sienten cómodos ante la posibilidad de verse
expuestos a la mirada indiscreta de los Estados Unidos y de sus vecinos
regionales.
El restablecimiento de la IV Flota tendrá connotaciones en la
Argentina, Brasil y Chile, cuyos militares se aprestan a realizar
ejercicios con los norteamericanos. Esto es positivo, sobre todo en
momentos en los cuales se esperan gestos de Washington tras la frialdad
en las relaciones con el continente que sellaron los atentados
terroristas del 11 de septiembre de 2001 en virtud de otras prioridades,
como las guerras contra el régimen talibán en Afganistán y contra
Irak.
Esta decisión no parece ser aislada ni tener un plazo fijo, como el
gobierno de George W. Bush, en enero de 2009. Se trata de una decisión
acordada entre el Pentágono y el poder político que ha coincidido
con el problema diplomático tripartito derivado del bombardeo por
parte de Colombia de territorio ecuatoriano en el cual fue liquidado el
segundo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),
Raúl Reyes. En él estuvieron involucrados tanto ambos países como
Venezuela.
Evidentemente, el factor Hugo Chávez, con sus arengas contra los
Estados Unidos, su defensa de las FARC y su propio equipamiento militar
-capaz de romper el equilibrio regional-, ha influido en esta fuerte
señal que los Estados Unidos quisieron transmitir a la región. La
consecuencia cercana será la disposición para el desplazamiento de
naves de gran porte, entre las cuales se cuentan submarinos, y la
incorporación de oficiales y suboficiales, como ocurre con la V Flota,
en el Golfo Pérsico, y la VI Flota, en el Mediterráneo.
Si bien el Caribe, América Central y América del Sur no entrañan
los riesgos de Irak ni de Medio Oriente, el anuncio del restablecimiento
de la IV Flota podría implicar, en realidad, la visión prospectiva
de una región que, más allá de haber sido inofensiva para las
otras y dañina para sí misma en las últimas décadas, estaría
expuesta a emular a otras que, en su momento, tampoco parecían
peligrosas. Sobre todo, si no repele como corresponde determinadas
actividades ilegales que encuentran en la corrupción de no pocos
estratos de la sociedad su pista aceitada.
Sin ser el destinatario de estas sospechas, Chávez ha dado sobradas
muestras de que, con sus acuerdos con Irán y otros Estados poco
amistosos y con sus desmesuradas compras de armas, no planea regodearse
a solas con su socialismo del siglo XXI y contemplar desfiles militares
en Caracas. A su vez, la crueldad de las FARC y sus probados nexos con
el narcotráfico representan otra amenaza, apenas atenuada con el Plan
Colombia (del cual participan los Estados Unidos para la erradicación
de cultivos).
Si se suman las insistentes voces que se refieren a terrorismo,
tráfico de drogas y de armas, y contrabando en la Triple Frontera, a
pesar del control del que se jactan los gobiernos de la Argentina,
Brasil y Paraguay, el restablecimiento de la IV Flota cobra un sentido
mucho más amplio que sus premisas iniciales, más asociadas con
planes cooperativos que disuasivos.
Si uno no tiene nada que ocultar, tampoco debe temer que, dentro del
respeto a la soberanía y las leyes, los Estados Unidos procuren
patrullar la zona para protegerse a sí mismos. En caso contrario,
sería prudente que los gobiernos de la región se pregunten qué
hacen para ser vigilados y, en cierto modo, controlados en forma tan
estricta.

? Dios nos Ama ?

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