Re: EL PAÍS QUE TENEMOS
- From: Toni <comoelorto@xxxxxxxxxx>
- Date: Tue, 19 Dec 2006 21:24:34 +0100
el 19.12.2006 19:34 Uhr, "Maria" envia esto desde <dominguez.su@xxxxxxxxx>
como 1166553294.120250.325450@xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx:
Toni luego de las vacaciones, cuando vuelvas a Suiza, verás que no
vas a tener la misma impresión, ahora estas saturado de información
negativa.
FELICES FIESTAS!! NAVIDAD Y AÑO NUEVO
María
Bueno María, hasta que lo vea no lo creo; ¿por qué no me orientás un poco
live en Mdeo. donde debo y donde no debo ir? (soy inofensivo, estoy con mi
hijo de 10 años).
Escribime un mai privado.
Toni
Toni ha escrito:
EL MIEDO GANA EN EL CENTRO
(La República)
La Policía detiene a los menores pero al otro día vuelven a las principales
avenidas
Rastrillos en el Centro: los "planchas" se hacen fuertes y ya mandan en 18
de Julio
Desde que los comerciantes de las avenidas 18 de Julio y 8 de Octubre
decidieron blindarse por temor a los robos, los delincuentes, generalmente
menores, coparon las calles y tienen aterrorizados a los transeúntes que ya
no saben cómo protegerse.
Cuando cae la noche y los locales comerciales cierran sus puertas asoman
desde todas partes figuras lánguidas, desprolijas, con actitud desafiante y
con gorros de visera. Son los "planchas", que se esparcen por la principal
avenida montevideana siempre con un cigarro en la mano y una botella de
sidra bajo el brazo.
Los empleados de las tiendas caminan hacia las paradas de los ómnibus y
rezan para que el transporte llegue antes que aquellos "rastrillos" que
conversan en la esquina. Otros, menos temerosos, se detienen a contemplar
vidrieras con la cartera o el portafolios bien apretado contra el pecho. Los
planchas "trillan" la avenida de un lado a otro sin descanso. Comienzan su
interminable trayecto en las pensiones más vetustas de la Ciudad Vieja y
desde ahí caminan hasta la calle Ejido, una y otra vez esperando el momento
oportuno para dar el golpe.
No tienen códigos. Si el delivery del restaurante de la esquina se distrae
puede transformarse en víctima, si el propietario del local comercial donde
muchas veces le dieron de comer cerró tarde porque se le complicó la
liquidación de caja, puede ser un buen blanco. Ellos deambulan confiados de
que "algo bueno van a cazar".
Los vecinos de 18 de Julio aseguran que se hace casi imposible bajar de los
edificios a tirar la basura a los contenederos sin tener que "pagar peaje".
"Estos guachos se tiran en la esquina a tomar vino y a fumar pasta base y
cuando pasamos nos piden monedas. Si no se las damos se arma un lío
bárbaro", cuentan.
Los viernes, sábados y domingos la cosa es peor. Los "planchas" se sientan
en los bancos de la Plaza Independencia en compañía de ciudadanos peruanos o
bolivianos, a quienes les compran drogas y esperan pacientes a que termine
la movida nocturna de la Ciudad Vieja. A eso de las cinco de la mañana,
muchos son los jóvenes que caminan rumbo a 18 de Julio a esperar el ómnibus
que los lleve de regreso a su hogar. Los rastrillos se aprovechan de ese
momento para atacar a las mujeres que indefensas solo atinan a gritar y
propinar insultos. La suerte de que alguien se apiade de la situación y
corra al delincuente es casi nula ya que el temor de que estén armados es
general.
Uno de los peores errores que se pueden cometer es llevar el celular en la
cintura. Los veloces delincuentes pasan como una flecha y de un certero
manotazo se apoderan del aparato, que termina siendo cambiado por pasta base
en los callejones más oscuras de la parte antigua de la ciudad.
Por estas fechas, cuando se acerca la Navidad, la situación empeora. La
cantidad de personas que pasean por 18 de Julio es incalculable, y los
planchas parecen multiplicarse. La Policía recorre la avenida a pie y en
patrulleros pero los delincuentes superan ampliamente a los uniformados.
Cuando son detenidos son conducidos a la seccional y allí permanecen dos o
tres horas hasta que los derivan al juez y el juez a los padres. Al otro día
están en la calle de nuevo tratando de evadir su trigésima y tanta captura.
"La mayoría tiene treinta o cuarenta entradas. Nosotros los detenemos, la
mayoría de las veces en el momento mismo en que están cometiendo el
arrebato, y al otro día los andamos corriendo de vuelta. Lo peor es que se
burlan te dicen '¿para qué me llevas si sabés que me van a largar dentro de
un rato?'", cuentan los policías que cada noche recorren 18 de Julio.
Los planchas se hicieron famosos por escuchar música tropical y vestirse de
forma irrisoria, pero desde que se volcaron al consumo de pasta base su
triste prestigio fue creciendo de la mano de la delincuencia y la violencia.
Ahora, regados por nuestras principales avenidas, son vistos con deprecio y
temor por la mayoría, como si de seres inhumanos se tratara.
EN POCITOS
Con la idea de que exista mayor seguridad y de que se produzcan menos
rapiñas y hurtos, comerciantes del barrio Pocitos solicitaron apoyo policial
para la instalación, en un plan piloto que se implementará en unos 60 días,
de cámaras de video en la calle 21 de Setiembre para prevenir el accionar de
la delincuencia. Según el comentario de varios comerciantes del citado
barrio "los ladrones con la instalación de las cámaras, van a tener más
temor y van a pensar más que antes, a la hora de cometer un hurto". Estas
cámaras ya funcionan en el centro de Montevideo desde hace años.
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.06/COMCOSUR AL DÍA
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