Cuáles equipos introdujo Alan Gross en la Isla?



Política

¿Cuáles equipos introdujo Alan Gross en la Isla?
Agencias
Washington 12-02-2012 - 6:26 pm.

Dos iPods, once BlackBerry, tres MacBooks, seis discos de 500 GB, tres teléfonos satélites BGANs y otros equipos considerados 'ilegales', según AP.

Pieza por pieza, en mochilas y maletines, el estadounidense Alan Gross se aseguró de introducir computadoras, teléfonos celulares, discos duros y equipos de telecomunicaciones en Cuba.

El artículo más sensible, según los reportes oficiales de los viajes del contratista estadounidense, fue el último: un "chip" informático para teléfonos móviles que, según expertos, suele ser usado por la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas.

El objetivo, según un análisis hecho por la AP de los reportes de Gross, era darle a la pequeña comunidad judía de Cuba acceso irrestricto a la internet.

El operativo fue financiado por la Agencia de Desarrollo Internacional, conocida como USAID por sus siglas en inglés.

Durante el juicio, Gross se declaró un "tonto inocente" que fue engañado. Pero los reportes de su viaje indican que él sabía que sus actividades eran ilegales y que temía las consecuencias, incluyendo la posible expulsión del país.

Uno de los documentos afirma que uno de los líderes comunitarios "dejó absolutamente claro que estamos 'jugando con fuego'".

En otra ocasión, Gross comentó: "No cabe duda, esto es un asunto muy riesgoso".

Y, finalmente: "La detección de señales de satélite sería algo catastrófico".

Cuatro visitas en cinco meses

Funcionarios de USAID revisaron los reportes oficiales de los viajes de Gross y fueron enterados periódicamente sobre el proceso, dijo el portavoz de DAI Steven O'Connor. Los reportes fueron suministrados a la AP por una persona enterada del caso, que pidió no ser identificada debido a la sensibilidad de la información.

Los reportes abarcan cuatro visitas en un período de cinco meses en 2009. Otro reporte, redactado por un representante de la empresa de Gross, cubría su quinto y último viaje, que culminó con su arresto el 3 de diciembre de 2009.

En su conjunto, los documentos revelan todos los esfuerzos de Gross para evadir la detección de las autoridades cubanas.

A fin de evitar los registros aeroportuarios, Gross reclutó la ayuda de otros judíos estadounidenses para poder traer los equipos electrónicos, pieza por pieza. Dio instrucciones a sus ayudantes para que metieran los equipos, algunos de los cuales están prohibidos en Cuba, en el equipaje de mano en vez del equipaje de carga.

En una oportunidad, viajó en automóvil siete horas para no tener que pasar por la seguridad del aeropuerto.

En su último viaje, trajo una "discreta" tarjeta SIM — tarjeta electrónica de identificación de subscriptor— diseñada para evitar que una transmisión por teléfono satelital sea detectada.

El tipo de tarjeta SIM que llevaba Gross no se vende en el mercado y se facilita sólo a gobiernos, según un funcionario de una compañía de telefonía satelital y un exfuncionario de inteligencia estadounidense que ha utilizado ese tipo de chip.

Los funcionarios, que hablaron a condición de anonimato debido a la sensibilidad de la información, dijeron que los chips usualmente son suministrados al Departamento de Defensa y a la CIA, pero pueden también ser obtenidos por el Departamento de Estado, que supervisa a USAID.

Preguntado sobre cómo Gross obtuvo la tarjeta, el vocero de USAID Drew Bailey solamente dijo que la agencia no desempeñó rol alguno en ayudar a Gross a obtener sus equipos. "Somos una agencia de desarrollo, no una agencia de inteligencia", dijo.

El régimen considera todas las actividades de promoción de la democracia desempeñadas por USAID como ilegales y una amenaza a la seguridad nacional. USAID niega que alguna tarea suya sea clandestina.

El abogado estadounidense de Gross, Peter J. Kahn, se negó a formular comentarios, pero en el pasado ha dicho que las actividades de Gross de ninguna manera buscaban socavar al gobierno cubano.

Actividades 'peligrosas'

Los partidarios de un mayor acceso a la internet sostienen que puede debilitar a los gobiernos autoritarios que tratan de controlar el flujo de la información. Los críticos afirman que ello no sólo pone en peligro a contratistas como Gross, sino a todos los trabajadores de asistencia de Estados Unidos.

"Ocurre con demasiada frecuencia que la gente de USAID es percibida como agentes de inteligencia", comentó Philip Giraldi, un exoficial de la CIA. "Eso perjudica a USAID, perjudica a la CIA y perjudica a cualquier otra agencia de inteligencia que debe operar debajo del radar".

Aun antes de entregar la tarjeta SIM, Gross reconoció en su reporte que el uso de teléfonos con conexión satelital de internet sería "problemático si se llegase a descubrir". Estaba consciente de que las autoridades estaban usando sofisticados equipos de detección y relató haber visto a empleados de la empresa estatal cubana de telecomunicaciones realizando un registro el día anterior al que debía establecer una operación inalámbrica Wi-Fi.

"La razón por la cual hay menos transparencia en lo que se refiere a esos programas en países con gobiernos totalitarios es porque allí la gente ya está arriesgando sus vidas para ejercer sus derechos fundamentales", dijo Mauricio Claver-Carone, director de Cuba Democracy Advocates, una institución en Washington.

USAID rechaza la idea de que sus empleados realizan tareas clandestinas.

"Ninguno de los programas que USAID realiza en Cuba es clandestino o reservado en manera alguna", dijo Mark Lopes, un viceadministrador de la agencia. "Simplemente llevamos a cabo nuestras actividades de una manera discreta, a fin de resguardar la seguridad de todos los involucrados".

Gross recibió medio millón de dólares como subcontratista de USAID, según fuentes estadounidenses conocedoras del contrato y que pidieron permanecer en el anonimato porque no tenían autorización para hablar del caso.

El director de USAID, Raj Shah, dijo que el fomento de la democracia es "absolutamente central" para el trabajo de su agencia. La administración Obama sostiene que sus programas en Cuba buscan ayudar a una población oprimida a ejercer sus derechos fundamentales mediante la ayuda humanitaria, el desarrollo democrático y el libre flujo de información.

Funcionarios estadounidenses insisten en que el trabajo de Gross no era subversivo porque sólo buscaba dar acceso a la internet a la comunidad judía, no a los disidentes. Los líderes judíos dicen que no estaban al tanto de los vínculos de Gross con el gobierno estadounidense y que ya tenían acceso a la internet, aunque limitado. USAID no ha aclarado porque creía que la comunidad judía cubana necesitaba una tecnología tan sofisticada.

Preguntado sobre si tales programas tenían la intención de derrocar al gobierno cubano, Lopes dijo "para USAID, nuestros programas de fomento a la democracia en Cuba no son sobre cambiar un régimen en particular. Eso es decisión del pueblo cubano, y creemos que ellos merecen tener esa opción".

Otros discrepan.

"Por supuesto, esto es una actividad encubierta", dijo Robert Pastor, asesor de asuntos latinoamericanos durante el gobierno de Jimmy Carter y actualmente director de Centro para la Democracia y Elecciones de la American University en Washington. "Se trata de buscar un cambio de régimen".

Desde hace tiempo, USAID ha pedido de los visitantes a Cuba que introduzcan material prohibido en la Isla, como libros y radios onda corta, dijeron funcionarios estadounidenses enterados del programa. Y funcionarios de USAID han admitido en interpelaciones legislativas que han empleado a contratistas para llevar programas computacionales que permitan enviar material codificado por internet, según participantes de las reuniones.

La carga 'ilegal'

Gran parte del equipo que Gross traía era legal en Cuba, pero el volumen de la carga podría darle a las autoridades cubanas una pista de cuál era la intención del estadounidense.

En la lista de su cuarto viaje, bajo "Equipo total", dice que había 12 iPods, 11 teléfonos BlackBerry Curve, tres MacBooks, seis discos externos de 500 gigabytes, tres teléfonos satélites vía internet conocidos como BGANs, tres enrutadores, tres controles, 18 módulos inalámbricos, 13 barras de memoria, tres teléfonos para hacer llamadas por internet y varios interruptores. Algunas piezas, como los equipos para redes y para comunicaciones satelitales, están expresamente prohibidos en Cuba.

Gross escribió que metió los BGANs en una mochila. Había aspirado a engañar a los agentes de aduana colocando cinta adhesiva encima de las marcas de los equipos: "Hughes", el fabricante e "Inmarsat", la empresa que provee el servicio de comunicación satelital vía internet.

Los BGANs eran cruciales porque no solamente facilitan acceso a la internet por satélite, sino además una señal que puede servir a varios usuarios de manera inalámbrica. La ventaja de ello es que la comunicación va directamente al satélite, sin pasar por los servidores controlados por el gobierno.

Gross escribió que los BGANs no debían ser usados fuera de La Habana, donde existen suficientes radios y ondas radiales como para ocultar las emisiones.

El reporte para el cuarto viaje de Gross, que concluyó ese agosto, fue catalogado como el final y resumía sus éxitos: el establecimiento de redes inalámbricas en tres comunidades; unos 325 usuarios; "las comunicaciones desde y hacia Estados Unidos han mejorado y se están usando de una manera regular". Nuevamente se llega a la conclusión de que "es una misión sumamente riesgosa".

La última vez

A Gross no le hubiera ocurrido nada si hubiese parado allí.

Pero a fines de noviembre de 2009, regresó a Cuba por quinta vez. Esta vez no volvió. Fue arrestado 11 días después.

Un reporte adicional fue redactado posteriormente, con membrete de la empresa de Gross. Fue preparado con la asistencia de DAI, la empresa que mandó a Gross a Cuba, con el objetivo de cumplir con el requisito contractual de suministrar un resumen de su trabajo, a fin de cancelar todas las facturas relevantes, de acuerdo con funcionarios conocedores del documento.

El reporte afirma que Gross deseaba mejorar la seguridad en el centro de comunicaciones instalado en La Habana mediante la instalación de "una tarjeta sin alternativa" en el equipo satelital.

La tarjeta permitiría que la señal del BGAN pasara desapercibida al transmitirse al satélite, dificultando la detección del artefacto.

El documento concluye que la seguridad en el lugar fue afianzada.

En una entrevista con la AP, su esposa, Judy, culpó a DAI, la empresa que envió a Gross a Cuba, por no decirle a él toda la verdad sobre los riesgos. El vocero de DAI O'Connor dijo en una declaración que Gross "diseñó, propuso e implementó esta tarea" para la compañía.

Entretanto, Gross permanece en un hospital militar y penitenciario en Cuba. Su familia denuncia que ha perdido unos 45 kilos (100 libras) y teme por su salud. Todos los intentos diplomáticos para lograr su libertad han fracasado y no hay indicios de que La Habana aceptará los pedidos de dejarlo en libertad por razones humanitarias.

http://www.diariodecuba.com/cuba/9572-cuales-equipos-introdujo-alan-gross-en-la-isla
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