Internet: Información, Solidaridad y Convivencia - Editorial Revista Convivencia - Pinar del Río
- From: Max-LNC <snowharold@xxxxxxxxx>
- Date: Sat, 6 Mar 2010 12:21:01 -0800 (PST)
Internet cumplió 40 años. Nadie podía imaginar en aquel lejano
diciembre de 1969, cuando se tejieron las primeras puntadas de esta
gigantesca red internacional, que cuatro décadas después sería el
instrumento de comunicación más poderoso y fácil de utilizar. Las
conexiones entre las computadoras de las Universidades de Los Ángeles,
Stanford, Utah y California en Santa Bárbara y un Centro de
Investigación para la Defensa traspasaron casi inmediatamente el
umbral de la investigación y de la defensa. El mundo estudiantil, los
jóvenes universitarios, las empresas, las instituciones estatales y el
intrincado tejido plural de la sociedad civil se apoderaron con
velocidad vertiginosa de esta herramienta de trabajo, eficaz,
sencilla, cercana, personalizada y global.
El mundo ha cambiado sustancialmente con la Internet. Dos esencias de
la persona humana han adquirido dimensiones universales: la libertad y
la solidaridad.
Internet ha dotado a la libertad humana de un canal de expresión sin
fronteras y sin más limitación que el mismo ejercicio ético de la
libertad. Internet es la puerta más incluyente para la adultez de la
libertad responsable.
Es verdad que no todas las personas e instituciones saben usar
éticamente su libertad. Por eso en Internet aparecen las mismas
miserias y desviaciones humanas que existen en la vida real. No todos
usan de esa libertad para el bien, la belleza y la verdad, pero esta
es la historia de todos los progresos de la humanidad. Solo la
educación para usar la propia libertad y para acceder a la
responsabilidad ética y cívica es el camino para que cada cual aprenda
a elegir entre las debilidades y las fortalezas de la mayor red de
libertad que haya alcanzado el género humano.
Solo los que se oponen a la libertad de los ciudadanos restringen o
bloquean el acceso a la Internet. Eso demuestra la tremenda eficacia y
poder de esta red. Cuba es uno de los pocos países del mundo que
ejerce desde el poder esta restricción de la libertad por miedo a la
información, a la comunicación, a la convivencia solidaria.
POR MIEDO A LA LIBERTAD.
Pero, ¿qué se puede esperar de un sistema donde a estas alturas de la
civilización sean el gobierno y sus órganos de seguridad los que
decidan quiénes pueden ser propietarios de teléfonos, automóviles y
casas... que decidan quiénes pueden viajar dentro o fuera de su país,
quiénes pueden publicar o no sus obras literarias, artísticas o de
simple opinión? Pero nadie escucha esto. O casi nadie lo ve. Y muy
pocos lo toman en serio como prueba de la naturaleza del sistema que
bloquea a Cuba. Los intereses comerciales se ponen sin escrúpulos por
encima de la libertad y la dignidad de cada cubano y cubana.
Mientras, hipócritamente, unos pocos gobiernos e instituciones quieren
censurar la Internet por las miserias morales de la cintura para abajo
o por la execrable incitación a las violencias cruentas. Es verdad que
hay que buscar la forma de hacer esto sin violar la libertad esencial.
Pero, ¿por qué no se habla y actúa con igual intensidad en las
violaciones de los derechos de la cintura para arriba? ¿O es que la
dignidad de la persona humana se define solo en el sur? ¿Cuándo
llegará el día en que los hemisferios norte y sur de la persona humana
sean igualmente cuidados, curados, defendidos y dignificados?
POR MIEDO A LA SOLIDARIDAD.
Otra de las esencias estructurales de la persona humana que adquiere
con Internet dimensiones holísticas es la solidaridad. La red mundial
no llega a todos. Hay que tener recursos, computadoras, conexión.
Pero, al mismo tiempo, jamás un problema o una necesidad personal han
tenido un amplificador más universal que la Internet. Miles de niños,
enfermos, ancianos, discapacitados claman por ayuda desde esa red
virtual de solidaridad real. Miles de segregados, oprimidos,
explotados, encarcelados y condenados a muerte, injustamente, acuden a
la solidaridad de la Red.
Solo los que se oponen a la solidaridad interpersonal y comunitaria
restringen o bloquean la Internet. Los que ejercen el mesianismo
paternalista no quieren que la solidaridad se democratice. Solo creen
en la solidaridad por decreto. Ellos solo pueden ayudar para recibir,
en cambio, una "gratitud" de fidelidad política. Es de mal gusto
"morder la mano del que te ayuda"-dice un refrán popular. Es la
esencia de los populismos, cuando esa ayuda se convierte en una
maquinaria de control político y de clientelismo ideológico. La
solidaridad ciudadana y soberana ya sea con ayuda de internet o de las
múltiples y variopintas organizaciones o grupos de la sociedad civil
son el mayor peligro para los totalitarismos paternalistas.
¿Qué se puede esperar de una forma de administración en que se pasa
más trabajo para ser solidario que para hacer daño al prójimo con un
anónimo que, inmediatamente, adquiere categoría de documento con poder
oficial? ¿Qué esperar de un sistema que ayuda para las gradas del
mundo y desviste su sistema de salud, de educación, de deportes, de
cultura y de otros sectores esenciales? ¿O será esto una "prioridad
absoluta de aquello que genera exportaciones y entrada de divisas al
país"? ¿Será acaso que la esencia de la justicia social se dejó vencer
por el mercado salvaje con ropaje de socialismo real? La solidaridad
es la más socialista de todas las actitudes humanas, pero no puede ser
auténtica si solo es para afuera, desde arriba, y por decreto.
Internet es el peor enemigo de esta "solidaridad", que ejerce como
"doméstica" de los intereses políticos o económicos.
POR MIEDO A LA VERDAD.
Quienes vivimos en un país bloqueado por sus propias leyes, embargado
por su ideología, "protegido" por sus estructuras de poder, sabemos
mejor que nadie que la información es poder. Y no el poder de las
armas, ni de la tortura, ni de la represión a palos en medio de una
céntrica avenida, ni del secuestro de una joven mujer que solo lleva
la dignidad y la libertad como pertrecho. No es este el poder de la
información. Su poder es la verdad.
La verdad no necesita ni armas, ni ejército, ni delatores, ni
anónimos. La verdad lleva en sí misma otro tipo de fuerza: la fuerza
pacífica y convincente de los hechos, de las convicciones, de la
libertad con que levanta cabeza y de la solidaridad con que se
difunde. Internet es el portador más universal de esa verdad, el que
ha convertido a cada ciudadano en mensajero de su verdad, en la dinamo
que permite levantar cabeza a todos los que tienen acceso a la Red.
Internet es el poder global de la información en manos de los
ciudadanos. Jamás la democracia había tenido servidora más libre,
responsable, elocuente y diligente.
¿Qué se puede esperar de unas estructuras políticas o económicas o
sociales que le teman a la información abierta, a la transparencia de
la verdad?
CAMBIAR LA ESENCIA Y NO SOLO LA CIRCUNSTANCIA.
Lo único por lo que se puede esperar y trabajar para que lleguen
pronto, en un país como el nuestro, son los cambios estructurales y
profundos. No se trata de poner parches nuevos en el viejo tejido
estructural. Se trata de cambios en la esencia y la conciencia de la
sociedad y de las estructuras que ella se da a sí misma en soberano
ejercicio de la libertad y la responsabilidad.
¿Qué esperar y construir en Cuba a estas alturas del siglo XXI y de
los 40 años de Internet?
- Un país donde no haya miedo a la libertad de los ciudadanos porque
existan las estructuras políticas, económicas y sociales que
legalicen, promuevan y defiendan la iniciativa de todos los cubanos y
cubanas sin exclusiones.
- Un país donde no haya miedo a la solidaridad por cuenta propia de
los ciudadanos porque existan las estructuras políticas y económicas
que legalicen, promuevan y defiendan a las diversas, plurales e
incluyentes organizaciones cívicas, religiosas, fraternales,
culturales, de una multiforme sociedad civil donde el empoderamiento
de los ciudadanos y las ciudadanas desbloquee el desarrollo puntual,
capilar y comunitario de la solidaridad.
- Un país donde no haya miedo a la verdad que cada hombre y mujer
lleva dentro de sí, ni a buscar la otra parte de la verdad junto con
los demás, porque existan las estructuras políticas y económicas que
legalicen los espacios de búsqueda, debate y difusión de la verdad.
Porque existan las dos ruedas de la verdad dinámica y polifacética: la
libertad de expresión y el libre acceso a la información.
- Un país donde no haya miedo a la Internet, donde no se bloqueen los
portales virtuales como nuestros tristes portales enrejados. Donde no
se golpee a una persona por ser bloguero, ni se amenace a otras por
tener una revista virtual o impresa. Un país donde acceder a la red de
redes no sea sinónimo de peligro, de mercenarismo, de daño a la
soberanía y a la independencia nacional o un serio peligro para la
identidad nacional.
Resulta, por lo menos patético, escuchar esto en un mundo donde la
identidad se fortalece en el debate cara a cara frente a las culturas
hegemónicas y donde se ha demostrado universalmente que son los
pueblos, las minorías, los excluidos, los que más se beneficiarían si
este instrumento de la Internet estuviera al alcance de todos.
¿Cómo es posible que en un sistema donde se dice que se está de parte
de los más vulnerables se bloquee tan abiertamente el acceso de los
ciudadanos de a pie a la red de redes de la libertad, la solidaridad y
la comunicación?
CONVIVENCIA CUMPLE DOS AÑOS.
Nuestra revista digital Convivencia cumple dos años en este bregar.
Hemos tratado de participar en esta experiencia de solidaridad y
soberanía ciudadanas. Respetamos, admiramos y apoyamos a la creciente
comunidad de blogueros y blogueras cubanas, continuadores y
potenciadores contemporáneos de los heroicos periodistas
independientes que han estado aquí desde siempre. Convivencia desearía
ser como ellos, periodistas independientes y blogueros.
Su servicio y amor a Cuba nos inspira. Valoramos altamente su aporte
informativo y dinámico.
Con nuestra publicación bimestral quisiéramos complementar ese
insustituible servicio de información y comunicación urgentes y
diarias, con un tempo más sosegado de servicio a la reflexión y al
pensamiento que también necesitamos todos los cubanos y cubanas de la
Isla y de la Diáspora. Es por ello que no vemos ni sentimos ninguna
contradicción entre lo que hacen periodistas independientes, de
noticias radiales, de agencias establecidas, de publicaciones aquí o
allá, con el servicio que hacen los blogueros, también periodistas
independientes, con otros instrumentos de trabajo, pero con igual
sentido de pertenencia a Cuba y de solidaridad con sus hermanos que
utilizan los medios más convencionales.
Nosotros hemos tenido, gracias a Dios, ambas experiencias durante los
últimos 16 años, en un tiempo con una publicación impresa y ahora con
una digital. Por eso, quizá, podemos comprender, junto con otros, que
no hay ni contradicción, ni descalificación. Ni mejor ni peor formato
para hacer buen periodismo. Cuba gana con la complementación y la
convivencia cooperante entre todos los diversos medios de libertad de
expresión, de difusión de la verdad y de ejercicio de la solidaridad.
Al cumplir su segundo año de vida, Convivencia invita a todos a
compartir el único y plural servicio a Cuba que debe hacerse poniendo
por encima de todo la convivencia fraterna entre todos los cubanos.
Editorial
Convivencia
Pinar del Río
Cuba
La Nueva Cuba
http://www.lanuevacuba.com/main/201003051106/opinion-y-analisis/opinion/internet-informacion-solidaridad-y-convivencia.html
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