El festejo de nuevos ciudadanos



El festejo de nuevos ciudadanos
Inmigrantes celebran Día de la Independencia tras juramentar como estadounidenses
Por Enrique Flor
EL SENTINEL
3 de julio, 2009

Luego de sufrir 22 años de encierro como prisionero político en Cuba, Tribucio Ramírez tan sólo soñaba con refugiarse en la tierra de la libertad.

Pero al pisar aquel suelo, con el peso de las arrugas y la indiferencia de su gente en el exilio, don Tribucio acabó durmiendo seis meses debajo de un árbol en Miami.

Sin embargo, don Tribucio nunca se desilusionó. Al contrario, siguió adelante y a sus 75 años acaba de jurar como nuevo ciudadano estadounidense.

"Para mí es emocionante, muy significativo haberme convertido en ciudadano americano, así pasaré la página de una etapa muy intensa de mi vida, pero de la cual no me arrepiento", dice el anciano de hablar pausado en su modesto apartamento de un dormitorio en el downtown de Miami.

Don Tribucio es uno de los cientos de inmigrantes del sur de la Florida que hoy sábado festejarán por primera vez el Día de la Independencia, en calidad de nuevos ciudadanos de Estados Unidos.

"Todavía no he planeado nada especial, pero creo que celebraré escribiendo mis memorias", agrega este hombre nacido en Pilón, la Costa sur de Granma, en el oriente de Cuba.

Apresado por alzamiento y propaganda contra el gobierno de Fidel Castro, Tribucio Ramírez fue recluido y trasladado por varios presidios del oriente isleño. Incluso en una oportunidad fue confinado en una celda sin ver la luz durante ocho meses. En marzo de 1998, cuando el Papa Juan Pablo II intercedió por 90 presos políticos, Ramírez salió libre.

A los 65 años, en enero de 1999, Ramírez abandonó la isla y llegó a Nueva Jersey donde inició sus trámites para convertirse en ciudadano, pero, según él, sus documentos fueron extraviados en las oficinas gubernamentales.

"Decidí venir a Miami en busca de ayuda, durante seis meses dormí debajo de un arbolito, entre la calle 2 con la 65 avenida, era de lo más bonito y felizmente encontré la ayuda de Diana Nichar (asistente del congresista Lincoln Díaz-Balart), quien me orientó a encontrar la ayuda que necesitaba".

Y es que los caminos de los inmigrantes, muchas veces, suelen estar plagados de escollos. Al menos así lo cree don Antonio De Ahora, un ex trapecista y payaso cubano que juramentó como ciudadano hace tres semanas.

"Para mí es una gran satisfacción haberme convertido en ciudadano americano por que con mi esposa lo que hemos pasado ha sido mucho", asegura de Ahora con su diploma de la ciudadanía estadounidense en mano.

Don Antonio, de 74 años, y su simpática esposa nieves, de poco más de un metro de altura, consolidaron aquel amor nacido en los fueros circenses para más tarde, en 1987, refugiarse en España.

"La vida en Cuba no era fácil, nos fueron imponiendo cosas en el circo, nos rebajaban el sueldo, lo único que quedaba era irnos de nuestro país, fue muy triste", explica don Antonio.

Al cabo de dos años la pareja llegó al sur de la Florida y ahora disfrutan de sus dos hijos y dos nietos.

"Habernos hecho ciudadanos estadounidenses es una felicidad inmensa, nos demoramos un poco pero pudimos lograrlo", dice Nieves, quien planea celebrar este Día de la Independencia en compañía de su familia.

Así también lo festejará Trina Vargas, una venezolana de Hollywood que juramentó como nueva ciudadana en febrero pasado.

"Extraño Venezuela, pero aquí ya eché mis raíces, me siento en casa, este es mi hogar y aquí pienso pasar los últimos días de mi juventud", afirma entre sonrisas doña Trina, quien celebrará con sus tres hijos y dos nietos.

El sueño americano
Antes de despedirse, don Tribucio dice que su ciudadanía es la llave para vencer la soledad.

"He pasado dos años en combate en cuba, 22 años en prisión y llevo 10 en el exilio, he vivido muy solitario, y a mis 75 años quiero reclamar a mis dos hijas Tonia e Iliana, y no morir en la soledad".

Por lo pronto la asistencia médica del gobierno es una realidad. Dice que los trámites realizados con la orientación de Nichar, la asistente de Díaz-Balart, le permitirán recuperar una ayuda federal de $700 al mes, la cual perdió en 2006.

Desde que llegó a Estados Unidos en 1999, don Tribucio tenía un plazo de siete años para hacerse ciudadano y no perder esa asistencia económica.

"Con la pérdida de mis documentos migratorios pensé que no tendría ninguna solución, pero felizmente encontré una mano amiga y eso hay que celebrarlo".

Puede comunicarse Enrique Flor en el 954-356-4087 o en leflor@xxxxxxxxxxxxxx

Southflorida.elsentinel.com : Sur De La Florida (3 July 2009)

http://southflorida.elsentinel.com/noticias/sfl-flelcom0704refugiadosbrjul04,0,1887099.story
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