"Todavía hay Tata para rato", expresó sonriente el cubano Arístides Soto, más conocido como el Tata Güines, una leyenda viva de las tumbadoras, quien actualmente está en Tijuana y se presentó junto al grupo Compay Segundo en la Casa de la Cultura.





Suena Cuba a ritmo de Tata Güines

28 de Agosto, 2006


México.- El músico cubano de 76 años, quien se encuentra en la
región tocando con el grupo Compay Segundo, recordó sus orígenes y
subrayó la importancia de recuperar la música autóctona

"Todavía hay Tata para rato", expresó sonriente el cubano
Arístides Soto, más conocido como el Tata Güines, una leyenda viva
de las tumbadoras, quien actualmente está en Tijuana y se presentó
junto al grupo Compay Segundo en la Casa de la Cultura.

Considerado por muchos como el mejor percusionista actualmente, este
músico de 76 años inició su preparación de forma autodidacta en
Güines, el pequeño pueblo donde nació al Oeste de La Habana.

Con el tiempo y decisión su sueño de ser un músico profesional se
hizo realidad cuando en su juventud tocó con la Sonora Matancera y el
Trío Taicuba.

Sin embargo, llegó mucho más allá, cuando grabó con las orquestas
de Chico O Farril y Cachao, y durante su estancia en Estados Unidos,
con Miles Davis, Dizzy Gillispie y Maynard Fergusson.

Tocando desde jazz, salsa, danzones o música de diversos países,
siempre se ha basado en la recuperación de sus raíces cubanas, de
donde ha obtenido la inspiración para innovar en esta profesión que
es el eje de su vida.

Ya son casi 70 años de golpear tambores y sin embargo Tata Güines
sabe que todavía tiene mucho qué dar y disfrutar de la música, y
así lo compartió en su visita a esta ciudad, donde se presentará
también mañana en el Teatro del Cecut.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción en su larga trayectoria?

Mi mejor recuerdo es cuando de niño soñaba mucho. Oía orquestas,
grupos, y me preguntaba ¿yo llegaré a ser algún día como esos
músicos?

Mi raíz empieza en mi familia, porque el salsero maravilloso, señor
Rodríguez ensayaba en mi casa. Entonces comparaba lo que ellos estaban
haciendo y lo que oía por radio.

Yo decía: Yo pienso que algún día llegaré si sigo la música
cubana, si sigo practicando el folclor, el natural, el verdadero, el no
inventado.

Dentro de ese sueño un día tuve la dicha y privilegio de que fue el
conjunto de Miguel Matamoros al teatro Ayala en Güines, yo tenía 9
años.

Con pantalones cortos, me colé por abajo, estaba mirando cómo tocaban
esos músicos, cómo interpretaban el folclor, la rumba. No sé cómo
fue que llegué al lado de Chano Pozo (percusionista) y le digo:
"¿me prestas la tumbadora?", y me la prestó y toqué. Luego me
dijo: "Chiquito, tu vas a ser grande". Y yo creo que mi sueño fue
realidad.

¿Cómo logró cumplir su sueño, siendo que es un músico autodidacta?


Ha sido seguir la tradición, tocando la tumbadora, y al mismo tiempo
creando sobre los cueros mi propio estilo, mi propia línea. Antes se
tocaba de otra forma, luego lo fui modernizando. Una técnica nueva, un
sonido creado por mí.

Luego empecé a tener demanda y me llamaban para grabar, para tocar. Me
llamaban porque había que tocar todos los géneros, todos los ritmos
cubanos. Y yo tuve el acierto de estudiarlo todo, porque aquella época
era muy dura y había que tocar hasta la música china, japonesa, todo.
Por eso he llegado a ser ya un patrón de lo que es tocar el tambor.

Es una satisfacción transmitir mi talento o lo que me enseñaron,
quiere decir que me parece que todavía hay Tata para rato.

¿Cómo ve a las nuevas generaciones de músicos cubanos?

Están muy avanzados, están tocando muy bien, pero tienen que buscar
las verdaderas raíces que nosotros hicimos de los años cuarenta a la
década de los setenta.

No influenciarse por otra música que no respete la suya, porque si no
respetas tu casa ¿qué vas a respetar tú? Ahora hay muchas mezclas de
ritmo extranjerizado. Eso es lo que está pasando.

Pero sí hay que darle una felicitación a los nuevos músicos porque
son muy talentosos y estudian mucho. No se les puede quitar su mérito.
Pero sí como músico cubano de aquellos años, les digo que cuiden su
música. Porque si cuidas tu música, cuidas tu bandera.

¿A qué cree que se debe el éxito de la música cubana de su época?

Es una influencia que viene en el aire, la reciben y vamos llevando a
la práctica. Si lo hace uno, lo hace otro y otro, y si tiene apoyo
sale a flote, no es por nosotros los viejos, los generadores de la
verdadera música cubana que es respetada en el mundo entero.

Nosotros tocábamos toda la música del mundo que llegaba a Cuba en los
años cuarenta. Siempre se tocaba toda la música del mundo, pero
había que tocar la música cubana.

La línea nuestra no la cambiamos y con el tiempo fue respetada. La
música no tiene fronteras, es única, pero la tuya respétala y
cuídala.

¿Qué aspira a lograr ahora?

Es algo que ya estoy haciendo. Un proyecto cultural que tengo en
Güines, enseñándole a los niños a tocar percusiones. A eso es a lo
que ahora aspiro.

¿Qué tipo de música le gusta escuchar para retroalimentarse?

Dormir (risas). Me gusta la música suave, para dormir. Y cuando estoy
con una "fifty" (tu otro 50%), también me gusta la música suave.

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