En el estadio Nelson Fernández, el enmascarado anaranjado Ariel Pestano se convirtió en el pelotero número 110 que completa el millar de indiscutibles en nuestras series nacionales, desde que Wilfredo Sánchez, el Gamo de Jovellanos se convirtió en el primer miembro del privilegiado club, el 16 de marzo de 1977.



Ariel Pestano, el jerarcas 110 del hit en el béisbol de Cuba Es el
décimo del Villa ClaraPor: Osvaldo Rojas Garay26 de Mayo de 2006


En el estadio Nelson Fernández, el enmascarado anaranjado Ariel
Pestano se convirtió en el pelotero número 110 que completa el millar
de indiscutibles en nuestras series nacionales, desde que Wilfredo
Sánchez, el Gamo de Jovellanos se convirtió en el primer miembro del
privilegiado club, el 16 de marzo de 1977.

Pestano es el décimo villaclareño que redondea la codiciada cifra sin
incluir al quemadense Alejo O'Reilly, quien logró el importante
batazo con la franela de Ciego de Ávila.

Para ligar su histórica conexión, el mejor receptor cubano en la
actualidad empleó 3 mil 445 incursiones oficiales al cajón de bateo
en 15 campañas, lo cual le permitió compilar 290 en ese instante.

Mil incogibles es un guarismo que parece reservado para los estelares.
Al que lo dude, le ofrezco un dato: 75 de los 110 integrantes del
famoso grupo han vestido el traje del equipo Cuba en grandes eventos
internacionales (Olimpiadas, Copas Mundiales, Juegos Panamericanos,
Centroamericanos y del Caribe, y el Primer Clásico).

En la decena de anaranjados solo uno no pudo lucir el uniforme de las
cuatro letras: Rafael Orlando Acebey, quien desarrolló su carrera en
medio de la mayor explosión de talentos de la esquina caliente en las
45 series nacionales, encabezados por el gran Omar Linares.

El primer pelotero villaclareño que ingresó en el club de los que
arribaron en mil ocasiones a la primera base gracias a la efectividad
de sus batazos, fue el esperanceño Pedro Jova (mil 598 hits en 17
campeonatos), ante un envío del zurdo industrialista Andrés Sanabria,
el 19 de enero de 1983, nada menos que en el mismísimo estadio
Latinoamericano.

Dos de los más elevados exponentes del bateo en nuestra provincia, el
pimentoso Víctor Mesa y el Bólido de Sierra Morena, Amado Zamora, se
incorporaron a la lista en la selectiva de 1987. Mesa resultó,
finalmente, el único de los jugadores de este territorio que dobló la
cifra, pues terminó su excepcional carrera con 2 mil 171 cañonazos,
sexto en la relación histórica del clásico nacional.

Zamora, quien acumuló mil 704 incogibles en 19 contiendas, fue el que
menos turnos oficiales empleó entre nuestros coterráneos, para
redondear la marca (2 mil 998); por tanto, es el que lo ha hecho con
más average (334).

A estas luminarias se les unió en 1994 Eddy Rojas (mil 846 hits).
Luego, en 1996, llegó Acebey (mil 649), junto a Perdomo, los únicos
que han disfrutado la feliz conexión ante su afición, en el Sandino.

Lázaro Tato López (mil 80), un santaclareño que debutó con el
«Villa Clara», marchó a Cienfuegos y cerró el expediente beisbolero
en su provincia de origen, archivó el imparable mil en 1998. Dos años
después arribaron Oscar Machado (mil 159) y Eduardo Paret, quien antes
de la jornada del martes sumaba mil 636 incapturables.

Posteriormente, en el 2003, Michel Perdomo (mil 13) se incluyó en la
lista, con jonrón frente a un lanzamiento del granmense Manuel Vega.

Con la decena de villaclareños que han conectado mil hits pudiera
formarse un excelente equipo. Situaríamos a Pestano en la receptoría,
Tato López en la intermedia, Acebey en la antesala, Jova o Paret en el
campo corto. En los bosques, a Machado, Víctor y Eddy. El designado
sería Perdomo o el torpedero que no juegue regular. ¿El inicialista?
Pronto lo tendremos. ¿Su nombre?, Ariel Borrero, quien ya reclama un
espacio en el club del millar, pues el dominicano acumulaba 971
imparables al reanudarse la Serie el martes último.

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