El ciudadano no es el enemigo
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- Date: Tue, 31 Jan 2006 00:48:35 GMT
Sociedad El ciudadano no es el enemigo
Las dos caras de la Policía: ¿Es posible combatir la delincuencia común y al mismo tiempo alentar los linchamientos contra la disidencia?
Manuel Cuesta Morúa, Ciudad de La Habana
lunes 30 de enero de 2006
Un spot publicitario que solían poner en la televisión cubana describía a un niño que camina por la calle con uno de sus padres, y de pronto le suelta la mano para ir corriendo hacia un policía que, de ronda por el lugar, tiene la pose de quien está ahí para mantener la tranquilidad y la paz ciudadanas. Al acercársele, el niño, con imagen alegre, le dice: "¡policía, policía, ¿tú eres mi amigo?".
El mensaje simple y claro es: el policía no es el enemigo; por el contrario, su misión es proteger y servir, como reza el eslogan de la policía norteamericana. Ayudar a una anciana a cruzar una calle peligrosa y detener y apresar al delincuente que agrede y roba a un viandante o transgrede una propiedad ajena.
Hay un mensaje más subliminal en la escena, porque el niño que corre a saludar está vestido de uniforme escolar, pañoleta incluida. Ello sugiere que, el policía, a quien protege es al pueblo, expresado con candidez en ese niño educado y correcto que viene de la escuela donde se está formando para ser un futuro técnico o profesional de la revolución, o un futuro policía encargado a su vez de proteger la tranquilidad de otros niños revolucionarios.
La subliminalidad del mensaje, en este caso, es de orden estrictamente lógico: como se supone que la misión de la policía es la de mantener y preservar el orden atendiendo a la ley, resultaría raro que un spot publicitario destaque esta misión en la figura de un pequeño de uniforme escolar, cuando debería hacerlo con un niño vestido de civil, que es la expresión, en extracto, de la idea del ciudadano con protección policial.
Atendiendo, sin embargo, a la nomenclatura, el mensaje no necesita del código invisible porque la policía en Cuba, además de ser nacional, es explícitamente revolucionaria.
Pero el spot es interesante en la medida en que refleja los dilemas de la policía cubana frente a la noción del ciudadano. El niño que reafirma su amistad con el policía está no sólo reclamando la misma condición revolucionaria para ambos, expresa además la ausencia de problemas, para el policía, con la conciencia autónoma consustancial a la condición de ciudadano. A los niños, aunque la tengan, no se les reconoce autonomía de pensamiento. La edad de la inocencia es entonces algo más que la pintura bucólica y edulcorada de una misión protectora, es también la prefiguración de un conflicto con algunos de esos niños cuando crecen y quieren ser ciudadanos.
Precisamente la falta de entrenamiento cívico de la policía cubana explica por qué en boca de ella la palabra ciudadano tiene una connotación peyorativa y denuncia la presencia de un conflicto.
Dos delincuencias
Ese dilema para la policía cubana se está actualizando con fuerza en estos momentos. Lo dijo, con claridad, un alto oficial del cuerpo a las víctimas-detenidas, durante el violento acto de repudio contra miembros de la revista Consenso. Dicho oficial aclaró, con corrección, decencia y naturalidad, que su deber era proteger a los ciudadanos y también a la revolución.
Frente a la delincuencia común que socava la tranquilidad más los intereses, imagen y bienes de la revolución, la policía actúa con rapidez, determinación y convicción para preservar o restablecer el orden y la paz. No siempre lo logra, pero por razones de capacidad y eficacia.
Frente a la delincuencia política de los "revolucionarios", que ataca los intereses, bienes e integridad de los ciudadanos, la policía vacila, es morosa, mira para otro lado, cuando no se involucra para estimularla y alimentarla.
¿Por qué la policía no protegió a aquellos ciudadanos que en el centro del país fueron salvajemente golpeados por la nueva porra, al ciudadano de Palmarito, en el oriente del país, que fue masacrado por el mismo sujeto histórico revolucionario; al abogado invidente Juan Carlos González Leyva o a la madre de los hermanos Sigler Amaya?
Porque frente al dilema, la elección de la policía está definida en su monograma. No obstante, el conflicto está presente, en tanto la policía debe evitar su desmoralización si tolera la delincuencia de tintes "revolucionarios".
Por esa razón, acudieron al llamado de las víctimas nocturnas del 1 de diciembre, para escenificar el triste espectáculo de complicidad con el policía-delincuente que participó activamente del acto de repudio, y de esposar y detener a las víctimas-ciudadanas por un escándalo que no produjeron y trataron de evitar. Es su versión concreta de proteger la diferencia.
La revolución no tolera al ciudadano
El dilema es candente. La revolución no tolera al ciudadano. El ciudadano se define por unos derechos y por una conciencia propia y autónoma. El pueblo consustancial a la revolución se desintegra en una multiplicidad de actores, entre los que viene destacándose ese ciudadano que habla, critica, expresa y organiza sus criterios en una diversidad de proyectos y propuestas. Lo mejor de todo es que lo hace decente y pacíficamente: sin bulla, ruido o desorden civil.
¿Cómo resolverá la policía su dilema ante esta nueva realidad?
¿Protegerá a la delincuencia política que, como toda delincuencia, se sale de la ley, desconoce las instituciones, estabiliza el desorden que necesita la delincuencia común y desintegra al Estado?
¿O protegerá por el contrario al ciudadano, que puede ser su aliado en el combate contra la delincuencia común, que le interesa la estabilidad y paz ciudadana y es enemiga del desorden y la violencia ilegítima?
Al presente, la respuesta está clara. Para la policía hay una delincuencia ilegítima, que es la del vulgar ladrón y asesino, y hay una delincuencia legítima, que es la de los que defienden la llamada revolución, fuese cual fuere el medio que utilicen para defenderla.
Y en el estado actual de cosas, parece imposible que la policía comprenda que el ciudadano no es exactamente el enemigo.
URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro_en_la_red/cuba/articulos/el_ciudadano_no_es_el_enemigo
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