Inmundicias al estilo bushiano
- From: bromselick@xxxxxxx
- Date: 30 Sep 2005 12:28:17 -0700
Solo le dieron tres años de cárcel y rompió en lágrimas al oír la
leve sentencia. ¿Cuántos merecería realmente? ¿Menos o más que sus
jefes en la cadena de mando que ni siquiera enfrentarán un tribunal?
Por ejemplo, ningún oficial ha sido sancionado por el caso, mucho
menos Bush, Cheney, Rumsfeld, Gonzales o Wolfowitz. Y eso que sus
defensores la presentaron como una "personalidad sumisa".
La soldado Lynndie England también recibe una baja deshonrosa por su
participación en las torturas, vejámenes y humillaciones a los
prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.
Ahora, unas lágrimas; antes, se divertía con el maltrato y cumplía
lo que se sabe fue orden al más alto nivel aunque las leyes lo
prohíban: torturar física y psicológicamente a los detenidos para
desmoralizar a un pueblo ya masacrado y pisoteado.
Este lunes, Lynndie England -el símbolo del escándalo de Abu Ghraib
y última de los nueve soldados inculpados en el caso- fue encontrada
culpable de seis de los cargos que enfrentaba: uno por conspirar para
maltratar a prisioneros, cuatro por maltrato y otro por cometer actos
indecentes. En ningún momento se pronunció la palabra tortura,
tampoco el nombre de su comandante en jefe George W. Bush.
Y mientras tanto, ¿qué otros sucesos forman parte de esta madeja de
infamias?...
Soldados estadounidenses cambian fotos de muertos iraquíes por porno.
Trueque macabro, así de simple, asqueroso y terrible, con una conocida
red de pornografía en Internet, con sede en la Florida, cuyos usuarios
registrados superan los 140 000, y la que decidió regalar abonos
indefinidos para navegar por su web a la tropa estadounidense emplazada
en Iraq y en Afganistán... dispuesta a publicar fotografías que
ilustren los horrores de la guerra.
Carnada para sádicos y pervertidos que no se hicieron esperar. La
podredumbre inhumana hizo que aparecieran centenares de imágenes
repugnantes: "cuerpos destrozados, hígados saliéndose de las
tripas, cráneos abiertos, personas carbonizadas y algunas escenas que
recuerdan el escándalo de la cárcel de Abu Ghraib: soldados
norteamericanos jugando con cadáveres y posando sonrientes junto a
ellos", describía una información fechada en Roma.
Todo a cambio de "carnes turgentes y escenas de sexo explícito a
cambio de personas destrozadas por las bombas, destripadas por los
atentados, hechas jirones".
Y continúa la información: "Juegos macabros. Los comentarios
dejados por los soldados que accedieron a las páginas y colgaron sus
fotografías son tan escandalosos como las imágenes que acompañan.
'Un iraquí bien cocinado', se titula una foto en la que cinco
marines muestran los restos carbonizados de un cadáver. Otro militar
juega con los visitantes a las adivinanzas. Aprovechando que el trozo
de carne de su fotografía resulta irreconocible pregunta: ¿A qué
parte del cuerpo corresponde esto?".
Pero esto se silencia, apenas ha sido mostrado y denunciado en el blog
del muchacho italiano que en busca de imágenes pornográficas dio con
la suciedad, en una información cablegráfica de la agencia ANSA, en
el extenso artículo firmado por el corresponsal en Nueva York del
diario Corrieri della Sera...
Y ahí -como sangrientas bofetadas al rostro de la decencia humana-
las fotografías de los niños muertos y de montañas de cadáveres.
¿Servirán al menos algún día para juzgar seriamente a los
criminales de guerra? O ¿seguirá la impunidad amparando a los inmunes
soldados, sumisos cumplidores de las órdenes del terrorismo de Estado?
Pero queda más. El Comando de Investigación Criminal del Ejército de
Estados Unidos en Iraq condujo una inquisitoria preliminar la pasada
semana. Para quienes respiraron aliviados, porque al menos se iba a
castigar a tales asesinos y desalmados, solo la defraudación.
Finalizó la pesquisa y concluyó: no hay crimen de felonía.
Y como siempre, la justificación para limpiarse de culpas, que esta
vez vino de un vocero del Pentágono con rango de coronel: "Si el
Ejército pensara que es de su interés investigar algo, lo hacemos.
Hay múltiples retos aquí. Uno es el anonimato de las fuentes, fechas,
momentos, locaciones, unidades, algo que sea razonablemente
identificable para que podamos trabajar con ello".
Cerrado el caso. La infamia continúa.
Juana Carrasco Martín
digital@xxxxxxxxxxxxxxx
.
- Prev by Date: Desfachatez e hipocresía de Washington
- Next by Date: El colmo del absurdo
- Previous by thread: Desfachatez e hipocresía de Washington
- Next by thread: El colmo del absurdo
- Index(es):