ESPANIA CONFORME CON LA EXPLICACIÓN DE TORO, PERO DE EXCUSAS NI HABLAR



Esta reacción, que podía preverse como segura, dados los
antecedentes que el Ministerio de Exteriores había marcado en este
asunto, fue adoptada en la tarde de ayer después de que Alfredo Toro,
el embajador de Venezuela en Madrid, acudiera a explicar la posición
de su país en la sede del citado Departamento. Según la secretaria
de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, Toro dijo que las
palabras de Chávez había que interpretarlas como una "expresión
coloquial", que no altera en absoluto la situación de las relaciones
hispano-venezolanas, caracterizada por un "enfriamiento", según la
diplomacia española, pero sin llegar a ser crítica.
Esto por lo que se refiere a la primera parte de la declaración de
Chávez. De la segunda, su exigencia de excusas, no se habló ayer en
Exteriores, según las fuentes consultadas. El Ejecutivo está
empeñado en dejar al Rey fuera de este desagradable incidente y, desde
luego, no admite ni siquiera como hipótesis la presentación de
excusas.

El embajador Toro fue recibido por la secretaria de Estado, en ausencia
del ministro Miguel Ángel Moratinos, que estaba ayer en EE UU para
participar en la cumbre de Annapolis sobre Oriente Próximo. Concluido
el encuentro, que duró unos 20 minutos, el embajador vino a confirmar
la versión de la propia Jiménez con una declaración a la prensa en
la que dijo que se había tratado de "una reunión cordial de trabajo
en el marco de las relaciones bilaterales usuales que mantienen España
y Venezuela". "Fue una reunión rutinaria y formal, en la que se han
abordado distintos aspectos de la situación. El futuro de las
relaciones seguirá sin menoscabo para los vínculos que nos unen en
las tradiciones y en el lenguaje común. España y Venezuela tienen un
futuro común más allá de los altibajos en sus relaciones",
añadió Toro.
Exteriores se apoya en esta manifestación para minimizar, una vez
más, la última declaración de Chávez, según la estrategia
previamente adoptada. Fuentes diplomáticas aseguran que el embajador
venezolano mantuvo a puerta cerrada que lo dicho el domingo por su
líder no implica ningún tipo de consecuencias económicas, sociales
o políticas.
Por lo demás, Exteriores asegura también que la actividad de los
diplomáticos españoles en Venezuela es totalmente normal y que sus
canales habituales de interlocución permanecen tan abiertos como
están los de los diplomáticos venezolanos en España. Lo único
excepcional del momento es que ambos embajadores respectivos han sido
renovados en fecha reciente y no han presentado aún sus cartas
credenciales. Es normal, sin embargo, que eso no ocurra hasta que,
pasados a veces incluso meses, se convoque la ceremonia de recepción
de cartas, aglutinando en un solo acto formal a los representantes de
varios países. Pero los embajadores desempeñan de hecho, sus
funciones desde que toman posesión de la plaza, tras haber recibido el
plácet del Gobierno anfitrión. Tanto el de Venezuela en España
como el de España en Venezuela tienen ese visto bueno.
El empeño de Exteriores por pasar de puntillas sobre las provocaciones
provenientes del otro lado del Atlántico se hizo evidente ayer incluso
en forma del convocar al embajador. Éste, evidentemente, fue llamado,
pero Trinidad Jiménez insistió desde primera hora de la mañana en
que no había sido "convocado" formalmente ni tampoco requerido para
dar explicaciones. Trató así de alejarse de dos expresiones que, en
el lenguaje diplomático, implican un grado mayor o menos de protesta.
El resultado, según Exteriores, es que el embajador Toro simplemente
se explicó y que sus explicaciones demostraron que el término
"congelación" aplicado a estas relaciones no quiere decir nada
relevante.

EL PAIS

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