Re: ¿Colombia racista?
- From: "T.Schmidt" <ljsprojects@xxxxxxxxx>
- Date: Tue, 25 Oct 2005 18:28:56 -0700
Para los que creen que en Colombia no hay racismo y que las oportunidades
son iguales, les aconsejo que vayan a El Heraldo de Barranquilla y busquen
la página de Sociales. Siempre muestran fotos de la gente de sociedad
festejando y en los años que llevo en intertnet, no ha salido ni un negro.
Los barranquilleros típicos son morenos y hay muchos negros y zambos.
T.Schmidt
P.S. [1] No digo nada de Bogotá, porque para ellos Colombia es Bogotá y el
resto es monte.
P.S. [2] Laureano Gómez fue un presidente racista en extremo, sin embargo
ahí le pusieron su nombre a un puente.
P.S. [3] Los curas son racistas, cuando era niño los colegios buenos no
aceptaban sino gente blanca.
P.S. [4] Las fuerzas armadas son racistas, sólo los blancos llegan lejos. En
la Base Naval ARC en Cartagena no aceptaban cadetes negros.
P.S. [5] Los paramilitares son racistas, sólo los blancos son jefes.
--------------------------------------------------------
"?" <kaltter@xxxxxxxxx> wrote in message
news:1130282107.041118.72710@xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
César Rodríguez sostiene que, contrario a lo que se dice a diario, la
historia y las cifras muestran que Colombia es un país racista.
Por César A. Rodríguez Garavito*
http://semana2.terra.com.co/opencms/opencms/Semana/articulo.html?id=90666
Probablemente a usted también le haya llamado la atención un
artículo que apareció hace poco en la versión impresa de esta
revista. En él se contaba con lujo de detalles la increíble historia
de un joven costeño de extracción humilde, con una habilidad
extraordinaria para imitar voces y estafar así a lo más granado de la
elite colombiana. Incautos ex presidentes y primeras damas lo
atendieron a cuerpo de rey creyendo que se trataba de un sobrino del
magnate venezolano Gustavo Cisneros. Avezados abogados penalistas
aceptaron llevar su caso tras una supuesta llamada de la esposa de
Julio Mario Santo Domingo, que en realidad fue hecha por el mismo
embaucador desde la cárcel. La misma suerte corrieron conocidos
empresarios, periodistas y artistas que todavía hoy se preguntan cómo
pudieron caer en la trampa. En fin, los giros cinematográficos de la
historia serían dignos de una versión criolla de Atrápame si puedes,
la película sobre el jovencito estafador que puso en jaque a medio
Estados Unidos en los años 60.
Pero, aun más llamativo que la seguidilla de estafas es la seguidilla
de términos chocantes con la que el artículo mencionado se refiere a
su protagonista: "¿Cómo ha logrado tener el mundo a sus pies este
morenito costeño de Pivijay, Magdalena, feo, amanerado, de pelo
ensortijado y que a duras penas logró terminar bachillerato?" Por si
quedara alguna duda sobre la conexión entre lo "morenito," lo "feo,"
lo "amanerado," lo del "pelo ensortijado" y la falta de educación, nos
dice el artículo que, después de todo, "no parecía muy lógico que
un negrito carretudo fuera el sobrino de una de las familias más
prominentes de toda Latinoamérica". Para ahondar en el punto, el texto
al pie de la foto del impostor nos cuenta que nuestro personaje "tiene
24 años, es homosexual, cínico, celebra sus hazañas y se ríe de
todo el mundo." Lo que da a entender, claro, que al defecto de mentir y
engañar se sumaría el supuesto defecto de ser homosexual. Para
rematar esta serie de perlas, y como para ayudarnos a entender las
causas de semejantes patologías, el artículo nos informa que a los 13
años el estafador "se escapó de la casa disfrazado de niña" y en
Cartagena "fue violado por un negro." ¿Y qué diablos importa que el
violador haya sido "un negro"? ¿Acaso el hecho relevante no es la
violación de un menor de 13 años?
El asunto podría dar apenas para una carta indignada del lector en
protesta por el lenguaje prejuiciado del reportaje. Pero el problema no
es tan sencillo. Porque lo realmente importante, más allá del
artículo específico o la corrección política del lenguaje
periodístico, es lo que éste sugiere sobre problemas más profundos
de racismo y homofobia que los colombianos nos empeñamos en negar.
Para centrarnos en el punto del racismo contra los afrocolombianos,
usted y yo probablemente hemos dicho alguna vez que en Colombia la
discriminación no es grave, y que aquí hace rato que el mestizaje
creó una democracia racial en la que los todos -negros, indígenas y
blancos- nos fusionamos en una unión feliz de colores y culturas que
contrasta con la segregación evidente en países como Estados Unidos o
Sudáfrica.
Cuando se miran los estudios históricos y las cifras actuales, sin
embargo, la idea popular del paraíso multirracial colombiano queda
reducida a lo que es: un mito. De hecho, se trata de uno de los mitos
fundadores de la identidad nacional. Así lo muestra, entre otros, el
reciente libro de Alfonso Múnera, Fronteras imaginadas, en el que el
conocido historiador cartagenero deja sin piso lo que llama "el viejo y
exitoso mito de la nación mestiza, según el cual Colombia ha sido
siempre, desde finales del siglo XVIII, un país de mestizos, cuya
historia está exenta de conflictos y tensiones raciales". En realidad,
como lo muestra Múnera con tanto rigor como elocuencia, las
poblaciones afrodescendientes e indígenas eran muy numerosas bien
entrado el siglo XIX. De allí que el discurso y el proyecto histórico
del mestizaje fueran impulsados por los gobernantes e intelectuales de
la época precisamente para "mejorar la raza" mediante la mezcla con
los blancos y diluir la influencia de grupos indígenas y afros que
podrían amenazar el poder de las elites blancas andinas. Por tanto, la
idea de unidad racial mestiza sobre la que se fundó la identidad
nacional contenía desde el siglo XIX la misma contradicción evidente
hoy día. Mientras afirmamos (con la ayuda de algunas tendencias
académicas de moda) que Colombia es una sociedad híbrida, las cifras
y la experiencia cotidiana revelan una sociedad fragmentada y
atravesada por el racismo.
Para pasar del mito a la realidad, basta darle una ojeada al informe
del año pasado de la misión de Naciones Unidas sobre el racismo en el
país. La primera cifra que contradice la imagen de la Colombia mestiza
es que más de una cuarta parte de la población (27%) es
afrodescendiente. Y los datos sobre la discriminación socioeconómica
contra estos ciudadanos, entregados por el propio gobierno a la ONU,
terminan de bajarnos de la nube. Las tasas de analfabetismo y de
mortalidad infantil entre los afrocolombianos son tres veces mayores a
las del resto de la población. Nada menos que el 76% vive en
condiciones de pobreza extrema, y el 42% está desempleado. No
sorprende, entonces, que Chocó, donde el 85% de la población es
afrodescendiente, tenga un índice de desarrollo humano igual al de los
países más pobres de América Latina, como Haití. Y el sistema
educativo se encarga de reproducir semejantes desigualdades. Según el
mismo informe, de cada 100 jóvenes afrocolombianos, sólo dos tienen
acceso a estudios superiores. Así que me quedaré esperando en vano el
día en que por fin haya un estudiante afrodescendiente en mis clases
de la Universidad de Los Andes.
Como en los tratamientos sicológicos contra problemas de identidad
individual, la solución a nuestro mal de identidad colectiva comienza
por superar el estado de negación. El primer paso hacia la protección
real de los derechos de los afrodescendientes es reconocer las formas
sutiles y no tan sutiles en las que se manifiesta el racismo en la
práctica cotidiana, desde el lenguaje, hasta las relaciones laborales
y familiares. Mientras que esto no suceda, la idea de la democracia
racial colombiana seguirá siendo puro cuento e impostura, como los del
"negrito carretudo" de la historia.
.
- References:
- ¿Colombia racista?
- From: ?
- ¿Colombia racista?
- Prev by Date: ¿Colombia racista?
- Next by Date: Re: Al-Qaeda stealing radioactive material from Colombia?
- Previous by thread: ¿Colombia racista?
- Index(es):