CASO ANTONINI: EL FBI SE NEGÓ A LIBERAR A UN URUGUAYO ..............:)



Antonini: el FBI se negó a liberar a un uruguayo
Wanseele seguirá detenido y se lo vinculó con Venezuela
Martes 26 de febrero de 2008

MIAMI.- El cuarto acusado, el que en teoría estaba menos complicado en
el intento por acallar en esta ciudad a Guido Alejandro Antonini Wilson,
también continuará detenido hasta el juicio oral. La jueza a cargo
del caso lo decidió ayer después de cotejar las nuevas evidencias
que descubrió en su contra la Oficina Federal de Investigaciones
(FBI), documentos y grabaciones que llegan hasta al jefe máximo de la
inteligencia venezolana, el general Henry Rangel Silva.
El uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello estaba a un paso de recuperar su
libertad luego de que otro juez fijó una fianza de US$ 150.000 a su
favor en diciembre. Pero ayer, tanto el agente de contrainteligencia del
FBI Justin Kridar como el fiscal federal a cargo del caso, Thomas
Mulvihill, se encargaron de detallar sus vínculos con la Dirección
de Inteligencia venezolana (Disip).
Mulvihill convocó al estrado a Kridar y reveló ante la jueza Joan
Lenard documentos recuperados de la laptop de Wanseele y otros
requisados de su casa, en los que aparecen pedidos para que compre
insumos en Florida para helicópteros que pertenecen a la Disip o pida
un presupuesto para adquirir otros. Todo eso, a pedido de "comisarios"
de esa agencia.
Kridar detalló además que la ex esposa de Wanseele, Marcela Olivar,
trabaja para la Disip y fue quien le describió al prófugo Antonio
José Canchica Gómez para que lo reconociera en el Aeropuerto
Internacional de Miami, adonde fue a buscarlo para una reunión con
Antonini en Fort Lauderdale.
A su ex esposa se sumó también Nilda Rivas, una empleada de
supermercado que le servía de coartada. Pero resultó que de
documentos obtenidos en la casa de Wanseele surge que en realidad se
trata de la "comisario Rivas".
La situación comenzó entonces a complicarse para Wanseele, que
arqueó las cejas varias veces mientras miraba por sobre su defensor
oficial, Brian Stekloff, las copias de las evidencias que Mulvihill
acababa de entregarle.
El fiscal y el agente del FBI, en tanto, elevaron entonces su mira.
Detallaron que Wanseele intentó también verificar que nadie los
filmara, ni siquiera antes, durante o después de aquel encuentro en un
Starbucks de Fort Lauderdale. Pero no tomó en cuenta el más simple
de los errores posibles. Al alojarse en el hotel, Canchica pagó al
contado para no dejar rastros. Pero cuando se retiró un días
después, le devolvieron el dinero sobrante y firmó un recibo. Con su
nombre. Y en esos días, cuando ya más relajado, el enviado desde
Caracas a verificar que Antonini no fuera un traidor compró un
souvenir con una tarjeta.
A Canchica, Silva y Olivar se sumaron otros dos supuestos espías
bolivarianos en el recuento de la Fiscalía. Son el "comisario jefe"
Pedro José Pérez, que pidió por escrito a Wanseele los insumos de
los helicópteros de la Disip, y una "contratista" de la agencia, Janet
Ramírez Tobar, convocada "en apoyo de la comisario Nilda".
Mulvihill invocó entonces al segundo gran as de la acusación, el
detenido Moisés Maionica, devenido colaborador. "¿Maionica dijo
durante su interrogatorio quién envió a Canchica desde Caracas?",
preguntó al agente Kridar. "Sí. Según Maionica fue Henry Rangel
Silva".
Y para que no quedaran dudas, Mulvihill deletreó su apellido, además
de añadir que el jefe máximo de la inteligencia venezolana "está
grabado hablando con Antonini".
A todo esto, la Argentina fue sólo citada una vez. Pero no fue para
recordar que se intentó encubrir el "verdadero origen y destino" de
los US$ 800.000 detectados en el Aeroparque Jorge Newbery. Fue para
consignar que pese a su escuálido salario en Miami, Wanseele registra
viajes al país, su Uruguay natal, Bolivia, México y Chile.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.

.



Relevant Pages