ANTE ASQUEROSA PERSECUCIÓN,EL HONOR DE UN HOMBRE DE BIEN..............



Mi padre se suicidó", afirmó el hijo del militar fallecido
Sostuvo que "no quiso ponerse en manos de la injusticia"
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Pablo Navone, Perdón! en nombre de los argentinos de bien. siento
impotencia y mucha verguenza como argentina.

Toda persona de bien puede entender
lo humillante que deber ser para un militar de carrera, sentarse ante
un tribunal vendido al terrorismo y ser acusado por delincuente
terroristas de algo que sólo por venganza y complejos de inferioridad
podria existir en mentes tan depravadas como la de Cristina Kirchner y
su banda montonera... Otra cosa muy distinta hubiese sido estar ante una
Corte Militar como debió ser, frente a otros iguales nunca señalado
por el dedo de la corrupción y los malvivientes que combatió...Tal
sería su deshonor de enfrentar esa pantomima, que la muerte le
resultó más honrosa...Si, murió como mueren los Héroes, sin
perder la dignidad, ni su hombría de bien...

Debes sentirte muy horgulloso de tu padre, querido Pablo
Pediré una misa por su descanso eterno.

Dios lo tenga en Gloria
Petry
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La Nación:
Miércoles 27 de febrero de 2008

CORDOBA.- "Mi padre se suicidó", sostuvo, categórico, Pablo Navone,
hijo del militar que fue encontrado muerto en el parque de uno de los
hoteles que la Fuerza Aérea posee en la localidad serrana de
Ascochinga.
Con esa rotunda afirmación procura aventar cualquier otra hipótesis
acerca del deceso del teniente coronel del Ejército Paul Alberto
Navone.
¿Suponen por qué? "No tenía miedo a la citación, no temía que
la jueza (de Paraná, Myriam Galizzi) pudiese disponer algo en su
contra: lo que no quiso fue ponerse en manos de la injusticia. Esa es mi
impresión", sostuvo Pablo Navone.
Admitió que la familia no había advertido indicios anticipatorios de
su determinación. Menciona, sí, que el teniente coronel retirado
"consideraba que se trataba de una caza de brujas, que iban a buscar en
él un chivo expiatorio para satisfacer las ansias de venganza de la
gente que alguna vez combatió".
Naturalmente, rechazó los cargos por los cuales se investigaba a su
padre. "Son absolutamente infundados", aseguró, y, repentinamente,
afirmó que no se le pasaba por la cabeza hacerse "una prueba de ADN".
Alguien le sugirió alguna vez que los hijos de militares nacidos en
las épocas de plomo de la Argentina debían realizárselo. Pablo
tiene 35 años.
Ayer a la tarde dos policías estuvieron buscando minuciosamente el
casquillo de la bala 9 milímetros que le causó la muerte, alrededor
del tronco de un árbol. No la habrían encontrado.
El leño, de una altura de 50 centímetros y otros tantos de
diámetro, está a medio centenar de metros del edificio de la
administración del hotel Parque, a la vera de un camino enarenado que
serpentea entre umbrosas y añejas arboledas. Al frente se ven los
amplios campos de golf del Hotel Golf Ascochinga, también propiedad de
la Aeronáutica.
El paisaje es bucólico, sereno. Ese fue el paraje que buscó el
militar muerto, sobre quien pesa una acusación por supuesto robo de
bebes durante la última dictadura militar. Tenía 65 años.
Trayectoria
En los años 70 y 80, Navone fue oficial de Inteligencia: estuvo
asignado en Paraná y, más tarde, en las unidades que dependen del
Tercer Cuerpo de Ejército, en Córdoba, hasta casi concluir el
mandato presidencial de Raúl Alfonsín.
Un empleado del establecimiento contó ayer a LA NACION que se supone
que Navone se sentó en el tronco, sacó el arma -una pistola 9
milímetros- de una tela gamuzada en la que la traía envuelta y se
descerrajó el tiro en la sien. Cayó de costado, sobre el césped,
medio boca abajo, entre el tronco y un álamo joven. En el pasto
todavía quedaba una mancha oscura de la sangre derramada.
La gente del lugar se mostró huidiza a la consulta periodística. "No
sé nada; yo lo veía caminar con el perro, pasando aquí por la
ruta", se limitó a comentar el empleado de turno en la vieja
estación de servicio del Automóvil Club Argentino.
El establecimiento dista 50 metros del restaurante Puesto Roca y de la
posada que se construyó en el terreno vecino. El propietario real
sería un hijo que reside actualmente en España. En una parte vivía
el militar desde hace algún tiempo, luego de haber residido unos
años en otra población serrana vecina, La Granja.
Desde allí salió el lunes a la madrugada y caminó 1800 metros
hasta el tronco del árbol, en el que a las 6 del lunes se habría
disparado.
Los guardias de un loteo cerrado próximo al lugar, Polo Ascochinga,
oyeron a esa hora la detonación y avisaron a la policía. Una
patrulla hizo una ronda, pero no descubrió nada.
Por el cambio horario, era aún noche cerrada. Tan sólo una hora y
media después el chofer de un camión de la Fuerza Aérea vio el
cuerpo tirado al costado del camino.
Empleados del hotel Parque, en cambio, mencionaron que a un compañero
le pareció oír un estampido entre las 3 y las 3.30.
El cuerpo del militar fue entregado ayer a la mañana a sus familiares.
No hubo velatorio: sólo una misa al mediodía en la Iglesia de
Ascochinga, a la que asistieron 350 personas, según indicó su hijo
Pablo.

Por Juan Carlos Vaca
Corresponsal en Córdoba

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