PARA LULA DE LOS VENEZOLANOS. Y DE LOS LIBRES DEL MUNDO.............:)



Aumenta el rechazo, se aceleran el deterioro y el fin
El presidente Hugo Chávez muestra sus debilidades al reconocer y
respaldar a las FARC en su lucha contra el Estado y el sistema
político colombianos; y, al pedir a los gobiernos de la región y del
mundo que las dejen de considerar como un movimiento terrorista y se les
otorgue el carácter de beligerante, lo que tiene implicaciones
jurídicas y políticas sumamente importantes, pero sobretodo,
delicadas para Colombia y para todos.

Este llamado "fraternal" de Chávez, compartido seguramente por el otro
hermano de Marulanda, el fracasado Daniel Ortega,  para que los
gobiernos del mundo cambien su postura acerca del estatuto a las FARC,
no es un simple disparate, menos un desliz del teniente coronel Hugo
Chávez. Este reconocimiento y llamado es producto del compromiso
asumido por el régimen bolivariano con la cúpula narcoguerrillera,
por la liberación de dos de los centenares de rehenes que en
condiciones infrahumanas mantiene el grupo narcoterrorista desde hace
años.
 
La calificación de terrorista no es un capricho de la dirigencia
mundial; ello responde a la realidad. Las FARC es un grupo que,
financiado por el narcotráfico y por los secuestros, ha creado el
terror en Colombia desde hace décadas. Una organización criminal
como ésta no puede ser calificada de manera diferente. Las primeras
declaraciones de las recién liberadas dirigentes políticas
colombianas confirman la forma de proceder del grupo terrorista.
 
La Unión Europea ha reiterado su posición al respecto. Es lógico y
sensato. A Francia y a España, en particular, al Reino Unido en gran
medida también, no les conviene el reconocimiento de grupos de esta
naturaleza, como tampoco el respaldo internacional que se les pueda dar.
En casa, la ETA, los independentistas corsos, entre otros, crean el
terror también desde hace años. Los Gobiernos europeos manejan con
seriedad esta problemática, conscientes del alcance y de las
implicaciones que podría traer un cambio de posición al respecto.
 
En América Latina la situación se muestra similar. No se puede
acompañar la descabellada propuesta del presidente venezolano que
afecta la estabilidad política y la integridad de Colombia. Sería
contraproducente apoyar esta iniciativa bolivariana. La sensatez parece
privar. Ninguno quiere precedentes de esta naturaleza, solamente el
inconsciente régimen bolivariano, al que parece no preocuparle que
movimientos insurgentes, verdaderamente beligerantes, se instalen en su
territorio y puedan solicitar y obtener en el futuro un reconocimiento
internacional.
 
Si bien la mayoría de los Gobiernos de la región se han manifestado
en contra de la postura de Caracas, sorprendentemente, el Presidente
Lula no lo ha hecho hasta ahora, una posición que desdice de la otrora
prestigiosa diplomacia brasileña. Es lamentable que el gobierno de
Brasil no se haya percatado de las verdaderas intenciones de Hugo
Chávez quien utilizando al grupo narcoterrorista, busca desestabilizar
a Colombia y promover un gobierno aliado, de Marulanda y su pandilla, lo
que sin duda alguna, los colombianos no van a aceptar nunca.
 
Brasil pierde de esta manera su liderazgo regional y el respeto que se
tenía por una diplomacia ejercida con acierto durante décadas. El
presidente brasileño parece más bien compartir con su silencio, la
injerencia venezolana en los asuntos internos de Colombia que se
traduce, más bien, en una agresión en el sentido auténtico del
término. La visita al moribundo dictador Castro en estos días
podría interpretarse como un respaldo a los deseos de Cuba y de
Venezuela de promover al grupo y llevarlo a Bogotá triunfante.
 
Tan grave como la despostura de Lula, la actitud igualmente infeliz por
omisión del Secretario General de la OEA, el chileno Insulza, quien
hasta ahora no ha expresado su preocupación por las inaceptables
declaraciones del líder bolivariano. No es de extrañar que en las
próximas horas, el aspirante a suceder a la señora Bachelet formule
un comentario neutro, tímido, cómplice, que favorezca indirectamente
las pretensiones de Caracas como nos tiene acostumbrado el muy mediocre
funcionario regional.
 
El próximo paso del régimen bolivariano será aceptar una Oficina
de representación de las FARC en Caracas, para con la ayuda del
gobierno venezolano, de PDVSA, pueda atacar y destruir el sistema
político colombiano. Un paso que será lamentablemente seguido de una
mayor confrontación con Bogotá que puede, incluso, ir más allá,
como lo hemos advertido muchos desde hace tiempo, del simple intercambio
de insultos y descalificaciones.
 
El Presidente Chávez se equivoca si cree que una eventual e indeseable
confrontación militar con Colombia puede fortalecer su posición
interna. Más bien todo lo contrario. Las políticas de los
predecesores de los Kirchner en Argentina, los Galtieri de los 80, no le
darán ningún beneficio, ni cohesionará al país a su alrededor.
Eso, jamás. Es de esperarse que los situacionales de Miraflores, entre
los cuales algunos argentinos experimentados en el tema, sepan lo que
hacen y proponen; y, que el ilustre hijo de Sabaneta sepa aceptar o
rechazar lo que le proponen, para su bien y el del país, pero sobre
todo a favor de la paz y la seguridad en la región.
 El presidente Chávez ha quedado al descubierto. No puede haber
dudas en cuanto al peligrosísimo proyecto revolucionario que derrotado
definitivamente por los venezolanos, busca oxígeno afuera. El fin del
proyecto chavista está cada vez más cerca, gracias a disparates de
esta naturaleza.
Robert Carmona-Borjas
rcb@xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Globovisión Publicado el 15-01-2008

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