La ONU se resiste a apoyar el plan marroquí



28-04-2007

Sáhara ocupado: aumentan las críticas a la connivencia entre el
gobierno español y Marruecos

La propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara, apoyada por
Francia, EE UU y España, ha encontrado una fuerte oposición entre el
pueblo saharaui.


Todos los esfuerzos desplegados por Marruecos para que su Plan de
Autonomía para el Sáhara Occidental fuese aceptado por la ONU como
documento de partida en la nueva fase del conflicto acabaron en un
relativo fracaso. Ban Ki-Moon, en su informe semestral, acogió con
interés la propuesta alauita, que "puede servir como base para el
diálogo", pero dejó claro que este diálogo solo puede acabar en una
solución "justa, duradera y mutuamente aceptable, proporcionando la
autodeterminación" al pueblo saharaui. Para el Polisario, que presentó
a la ONU una proposición de paz alternativa el 10 de abril, el mismo
día que Marruecos, Ki-Moon "ha concedido un trato igualitario a las
propuestas presentadas por ambas partes", invalidando las "maniobras"
ejercidas por el reino alauita con objeto de conseguir "un estatus
estratégico" para su plan. En el cierre de esta edición, el Consejo de
Seguridad debatía el nuevo informe de su Secretario General y todo
parece indicar que aprobará una nueva resolución "técnica", destinada
a renovar otros seis meses el mandato de la MINURSO.

Ambas proposiciones establecen como mecanismo de solución para el
enquistado conflicto la organización de un referéndum, pero como si de
una broma se tratase, Mohamed VI propone que los saharauis voten un
estatuto de autonomía, que tendría características similares a los
existentes en el Estado español. Marruecos cedería buena parte de sus
competencias en materia legislativa, ejecutiva y judicial, y
permitiría la creación de un parlamento saharaui, todo "en el marco de
la soberanía del Reino y de su unidad nacional". Según el plan
alauita, Rabat se reserva las cuestiones relativas a "defensa,
relaciones exteriores y las atribuciones constitucionales y
religiosas". De la misma manera, conservaría "el régimen de
exploración y explotación de los recursos naturales". La propuesta del
Polisario, por su parte, recupera los aspectos esenciales del Plan
Baker y establece como salida al conflicto un plebiscito popular en el
que los saharauis puedan elegir "entre la independencia, la
integración en Marruecos y la autonomía".

Si la opción más votada fuese la independencia, el Polisario se
compromete a otorgar la nacionalidad saharaui a todos los colonos
marroquíes y a firmar acuerdos con Rabat que permitan "el desarrollo y
la explotación conjunta de los recursos naturales" saharauis. Tanto
marroquíes como saharauis se muestran dispuestos a entablar
negociaciones directas, pero sus puntos de partida son netamente
diferentes. En el plano internacional, el Polisario sigue contando con
el apoyo de Argelia y de los países no alineados, encabezados por
Venezuela, mientras que el plan de Marruecos ha recibido el
beneplácito de Francia, Estados Unidos y España. Precisamente este
último sostén ha generado una auténtica tormenta política en el Estado
y a Zapatero le han llovido las críticas por abandonar la tradicional
política de "neutralidad activa" del Gobierno en el conflicto de la ex
colonia.

Durante las últimas semanas, altos responsables del PSOE y del PP
invitaron al Polisario a abandonar su posición "maximalista". Yeslem
Beissat, sorprendido por este tipo de declaraciones, afirmó a DIAGONAL
que la saharaui es una "postura moderada, de mínimos, que solo exige
el cumplimiento de la legalidad internacional". "Nuestra propuesta de
paz es muy generosa y tiende la mano a Marruecos para resolver
definitivamente el conflicto, por lo que deseamos que España
reconsidere su apoyo ciego a la posición marroquí", concluyó.

.