EL FANTASMA CHÁVEZ, POR CÉSAR MONTÚFAR, ECUADOR....:)



El fantasma Chávez
Por César Montúfar  

Es difícil establecer con certidumbre la influencia que Hugo Chávez
tiene sobre el Gobierno. El mismo mandatario venezolano, haciendo un
alarde ofensivo contra nuestro país, mencionó públicamente que en
un encuentro de presidentes un "jovencito se arrodilló a entregarle un
papel", y que ese jovencito era el entonces ministro de Economía del
Ecuador, Rafael Correa. Pero más allá de aquello y del interés
venezolano de ubicar al Gobierno del Ecuador en su órbita de
influencia, el tema Chávez se está convirtiendo en caballo de
batalla de sectores recalcitrantes de derecha para justificar una
oposición irracional y sin objetividad a Correa. Aquello es injusto y
negativo, no solo para el Gobierno sino para el país, y hay, por
tanto, la necesidad de situar con objetividad si merece tanta tinta y
lengua el descalificar todas las acciones gubernamentales por sus
supuestos enlaces con Chávez o su endilgada réplica del modelo
bolivariano.
 
El Ecuador no es Venezuela; nuestros pueblos son distintos siendo una
diferencia entre ellos el sistemático repudio nuestro a modelos
autoritarios y personalistas desde el Ejecutivo. Aquí, Gutiérrez se
cayó en el primer intento de concentrar todos los poderes y varios
mandatarios con ínfulas autoritarias han pasado pronto al retiro. Un
modelo político como el de Hugo Chávez es absolutamente inviable en
el Ecuador, además de que aquí no hay el petróleo que hay en
Venezuela y es poco replicable el ingrediente de militarización de la
sociedad que también ha ensayado el líder venezolano. Si el Ecuador
no es Venezuela, por más que quisiera o le guste, por más que lo
imite innecesariamente en algunos casos, Correa no podría aplicar la
receta venezolana en el país. El Ecuador es una sociedad en que el
poder político se encuentra estructuralmente fragmentado y ello
obstaculiza cualquier intento de concentrar todos los poderes.  
¿Entonces, qué representa Chávez hoy en el Ecuador? El chavecismo
más que una amenaza real, se ha convertido en un fantasma que
distorsiona la imagen del actual Gobierno. Lo que es más grave,
obstruye una correcta percepción de procesos, como por ejemplo la
integración energética, en donde el interés nacional está en
desarrollar una relación privilegiada con Venezuela, por supuesto que
junto a otros países. El fantasma Chávez pasa de esa forma a operar
como muletilla de voluntades particulares que operan en contra del
interés del país.
Por esa misma línea, este raro fantasma camina a convertirse en una
bola de nieve, de camisa y boina rojas, dirigida a erosionar la
credibilidad del Gobierno y causar su fracaso. Es una gota de agua
cayendo fija y constantemente sobre la cabeza del Presidente, que
quienes buscan que le vaya mal la seguirán lanzando hasta persuadir al
país de que Correa ha mal utilizado el principio de soberanía para
cambiar un amo por otro. No se trata de dar carta blanca al Presidente
para que haga lo que quiera; se trata de que las críticas sean
genuinas, que se señale lo positivo y negativo con objetividad para
que el país salga ganando. Vale mandar los fantasmas al cementerio y
nosotros discutir sin ellos lo que nos conviene o no.

El Comercio de Ecuador 2-28-07

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