LA MILICIA CÁMPORA MOVILIZADA,Y LOS ARGENTINOS TAMBIÉN !!!



SE EXTIENDE LA REBELIÓN
Por Carlos Manuel Acuña (*)
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Como si fuera una mancha de aceite que se extiende poco a poco pero de
manera constante, la rebelión civil que se inició anteayer con un
cacerolazo en distintas ciudades del país, sonó como un mazazo en la
cúspide del poder central que registró un verdadero sacudón. Este
fue tardío y tomó por sorpresa a la Casa Rosada y la residencia de
Olivos donde Cristina Fernández de Kirchner quedó azorada ante las
noticias que recibía para luego ingresar en un fuerte estado de
histerismo. La orden para que "La Cámpora" salga a competir con los
manifestantes muestra hasta que punto afectó el razonamiento
presidencial cuyos deseos se aplicaron bajo el lema "No tenemos que
perder la calle". Los más avezados de los jóvenes "camporistas" -
con seguridad los menos jóvenes y mejor remunerados - entendieron que
"perder la calle puede ser el principio de un descalabro", idea que
primó entre los analistas aunque no utilizaron ese vocablo
tremendista. Sonaban las cacerolas y cornetazos de los automóviles y
aún no se sabía lo que pcurría en otras ciudades del país como,
Córdoba por ejemplo, donde vía internet y otros medios
electrónicos, se supo que más de diez mil personas se reunieron en
el centro y alrededores de la capital mediterránea mientras gritaban
otras consignas igualmente duras, centradas en la corrupción, la
inestabilidad económica y la inseguridad.
La ruidosa exteriorización del malestar ciudadano duró cerca de una
hora, plazo que se repitió en otros lugares donde fueron un
denominador común los golpeteos y gritos que repetidos desde los
balcones de casas y departamentos. Luego, con ciertas excepciones,
cayó el silencio. Casi todos los medios de comunicación callaron o
no le dieron la magnitud que merecía este suceso, lo que más tarde
se entendió al saberse las grandes presiones que se pusieron en
marcha. Anteanoche y a la misma hora ocurrieron algunos remezones y
comenzó a conocerse cómo se produjo este verdadero acontecimiento
político pero sin partidismos. La convocatoria se puso en marcha
mediante correos electrónicos una vez comenzada la semana hasta que
mediante el "twiter" y otros sistemas modernos que integran las llamadas
redes sociales, llamaron a concentrarse en determinados lugares con la
respuesta conocida. Desde la Plaza de la República, después de
algunas vueltas alrededor del Obelisco, un grupo de casi dos mil
personas marchó hacia la Casa Rosada donde se concentró y gritó
las mismas consignas contra la corrupción, la inoperancia del
Congreso, las presiones sobre la Justicia y hasta expresiones
abiertamente contrarias a la persona de la presidente de la República.
Allí, se supo que elementos de "La Cámpora" se dirigían al lugar
donde se decidió esperarlos. La Policía se colocó de tal manera
que apuntaba a evitar un encontronazo y llegado el momento la
situación se limitó a un intercambio de insultos que luego
disminuyeron hasta la desconcentración de los dos grupos. A esa hora
se sabía que los "camporistas" habían sido convocados de apuro y que
éstos no salían de su asombro por la decisión demostrada por los
manifestantes. También nacieron versiones que luego fueron
confirmadas, en el sentido de que para este jueves 7 habrá otro
"cacerolazo". Internet se llenó de correos en tal sentido y no se hizo
difícil palpar tres cosas: el esfuerzo desplegado por el gobierno para
silenciar lo ocurrido, la verdadera alteración del ánimo
presidencial y la orden impartida a Axel Killisof y al ministro De Vido,
de salir al aire e informar que no se estudiaba "la pesificación", lo
que no pudo evitar que se acentuara el retiro de los depósitos en
dólares en cantidades alarmantes, pero también los realizados en
pesos; incluso el movimiento en las cuentas corrientes demostró que el
público tenía fresco el recuerdo del "corralito" y que la
situación se enrarecía ante el inicio de un perceptible e incipiente
desabastecimiento. Simultáneamente, desde el campo se lanzaba la
información en el sentido de que la resistencia al "impuestazo" en la
provincia de Buenos Aires - que en realidad favorecía al gobierno
Central - sería duradera con el inicio de un cese de toda clase de
actividades por nueve días, a cuyo vencimiento si no se daba el
supuesto del levantamiento de la medida fiscal, "la situación se
complicaría". Desde el Movimiento Confederado del sector (CRA y
CARBAP) se registraba la tensión del momento y la consulta con otras
entidades representativas ratificaban lo que en su momento habíamos
adelantado: el conflicto se nacionalizará y abarcará a todo el
país.
Para colmo, se conoció el vergonzozo intercambio de correos entre el
diputado "camporista" José Ottavis y otros compañeros de bancada, en
los que se hablaba de sobornos para lograr el quorum necesario para
sesionar y así, poder sancionar la Ley correspondiente. El mundo
político y no político sufrió un verdadero sacudón, se anunció
que el Fiscal platense Marcelo Romero iniciaba las investigaciones del
caso y pedía a las empresas telefónicas la información sobre estas
comunicaciones. Lo que ocurría era algo más que un alboroto, pues
concurrentemente, mientras se vivían las consecuencias del
"cacerolazo" se conocía que el Grupo de los 6 (G6) de la
industrializada Córdoba, hacía saber su gran preocupación por la
grave situación económca provincial que registraba el cierre de
fábricas y suspensión de personal, tal como lo explicamos ayer. La
Bolsa de Comercio y Cámaras y Federaciones locales produjeron un
comunicado que se conoció al mismo tiempo que los productores
agropecuarios difundieron otro para oponerse y resistir el impuesto
territorial en un frente común con las organizaciones de otras
provincias. El gobernador Uribarri había respirado tranquilo al
estimar que el silencio de los productores ante el incremento en un 300
por ciento, le aseguraba la financiación que le negaba la Casa Rosada.
Pero ahora las cosas cambiaron y puede decirse que la disposición de
varios gobernadores para iniciar la circulación de cuasi monedas, las
demoras en pagar sueldos y atender las cuentas de los proveedores,
ampliaba una parálisis con tendencia a ampliarse. Sólo los medios
independientes hacen referencia a este panorama en tanto crecen las
críticas a las opiniones sobre las capacidades del entorno
presidencial. Cunden los comunicados de protesta y las versiones con sus
corrrespondientes contraversiones crean una atmósfera enrarecida que
se agudiza ante expresiones insólitas e imprudentes del senador
nacional Anibal Fernández, aunque en realidad no sorprenden como lo
merecerían dada la personalidad del ex jefe de Gabinete. El núcleo
duro del cristinismo - Carlos Kunkel, el ideólogo Carlo Zannini, el 
joven Killisof cuyo crecimiento rutilante duró poco y lo que
podríamos llamar como la plana mayor de los muchachos "camporistas" -
comienzan a tropezar en este escenario de opereta. Cristina pasa de los
retos a los gritos a suspender audiencias concedidas y ahora no se sabe
donde ubicarlo al cambiante Horacio Verbitsky que desapareció de la
ceremonia de Página 12 cuando habló la viuda para conmemorar el
aniversario del diario que fundó y dirigió Lanata hasta su venta
años atrás. Todo es grave en estas circunstancias, tanto por lo que
se hizo como por lo que no se hace y otros anuncios que se esperan como
ser, más prisiones de militares y civiles especialmente seleccionados
que se producirían a tambor batiente ante el convencimiento de que las
medidas serían populares, lo que es indicativo que se desea mantener a
toda costa el gran negocio de los derechos humanos. Shocklender y
Bonafini hija intercambian públicamente y ante la justicia
escandalosas informaciones sobre la estafa de las casas populares y
salvo honrosas excepciones, la ausencia de los políticos y sus
partidos es otra explicación de los cacerolazos que exijen castigos y
soluciones.
A medidas que transcurren los días, los memoriosos recuerdan que
cuando Raúl Alfonsín se aproximaba a renunciar antes de concluir su
mandato, había hecho lo mismo para culpar a otros de su fracaso e
inventar conspiraciones que no existían con el único resultado de
una triste carcajada general. También se recuerda que a comienzos de
este verano ya se vaticinaba que después del primer semestre del año
se agudizaría la crisis, proceso que comenzó a insinuar el intento
de esmerilar las figuras de Mauricio Macri y Daniel Scioli por su
capacidad de competir con el oficialismo en futuras elecciones. Cristina
se puso más nerviosa cuando conoció las conversaciones de estas dos
figuras entre ellas pero sonrió cuando le informaron de la división
de la alicaída Unión Cívica Radical, con el alfonsinismo recostado
a favor del gobierno y otra corriente que conversa con dirigentes de
otras fuerzas, lo que es toda una novedad entre aquellos que tararean
"que se rompa pero no se doble...". Lo cierto es que el kirchnerismo
puede ufanarse de haber trastocado todo el esquema político -
partidario de la Argentina, dato que puede ser positivo según se mire
pero que se ensombrece cuando desde el Frente para la Victoria se
deslizan sobornos, desprendimientos que buscan romper más todavía al
peronismo, se reverdecen ideologías destructivas de la nacionalidad y
de la verdad histórica y se utiliza a la corrupción como instrumento
de gobierno. Posiblemente, el "cacerolazo" del jueves, la posición
adoptada una vez más por el campo, las declaraciones que empiezan a
surgir desde distintos sectores, el anuncio sutil (para poder hacer lo
contrario si un milagro modificara las cosas) de que no habrá
reelección, algún posible cambio en la Corte Suprema y en el
ámbito judicial, constituyan algo más que señales de lo que puede
hacer la participación ciudadana como fuente natural de una moral
soberana. Una moral, es cierto, pero que requiere hechos concretos para
sustentarse.
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(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo por gentileza
de su autor Carlos Manuel Acuña -Periodista y escritor- autor entre
otros libros de "Por Amor al Odio", "Vertbitsky - de la Habana a la
Fundación Ford" y "Los Traidores".

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