LA DELICADA TRAMA QUE PONE EN JAQUE AL PODER KIRCHNERISTA ....:)



La delicada trama que pone en jaque al poder kirchnerista:

Por Carlos Pagni
Para LA NACION

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Jueves 3 de julio de 2008

Los votos con los cuales el Gobierno podría aprobar su régimen de
retenciones agropecuarias, o la oposición suspenderlo por 150 días,
constituyen un número indescifrable: si cada sector contara con las
adhesiones de las que se ufana, el Congreso contaría con más
diputados que los que indica la ley.
Sin embargo, anoche hubo indicios elocuentes de las dificultades
matemáticas de Néstor Kirchner.
Por un lado, todavía no cuenta con la mitad más uno de la Cámara
de Diputados, indispensable para hacerla sesionar. Por otro, la Casa
Rosada ordenó interrumpir las deliberaciones de las comisiones de
Agricultura y Presupuesto y Hacienda.
El fantasmagórico dictamen que el oficialista Alberto Cantero
prometía aprobar hacia el final de la tarde nunca apareció.
Todavía hay diputados del Frente para la Victoria que se dispersan
entre las propuestas de la radical K Laura Montero -anoche circulaba la
versión de que hasta Felipe Solá la suscribiría-, el delasotista
Jorge Montoya o el duhaldista Jorge Sarghini.
Para formar el quórum, el oficialismo impulsará hoy un proyecto de
ley de arrendamientos en la Comisión de Legislación General.
El autor es Eduardo Macaluse, cabeza de ARI disidente, rebautizado como
SI (Solidaridad e Igualdad ),que se hizo asesorar por la Federación
Agraria. Una vez aprobado, el dictamen sería llevado al recinto en la
Cámara de Diputados en un paquete que incluye la ratificación de las
retenciones móviles.
¿Cómo Macaluse podría negarse a facilitar que sesione la Cámara
para sancionar "su ley"?
La seducción del kirchnerismo sobre los antiguos seguidores de Elisa
Carrió lleva meses. Para detectarla hay que observar la cada vez más
afable relación del diputado Carlos Raimundi, miembro de la Comisión
de Defensa, con la ministra del área, Nilda Garré.
¿Borocotización de los ex ARI? Demasiado temprano para dictaminarlo.
Hay que esperar a que el Gobierno confeccione las listas de candidatos
para las elecciones del año próximo, cuando los legisladores a
quienes hoy les pide auxilio deban dejar sus bancas.
La aprobación de una ley que limita el precio de los alquileres
según la productividad de los campos podría -sueñan los Kirchner-
desgajar a la Federación Agraria de las demás organizaciones. Un
ministro hizo llegar a Olivos este dato: "Buzzi dice que si consigue el
régimen de arrendamientos lo baja a (Alfredo) De Angeli de la
protesta".
La conducta de Buzzi genera suspicacias entre sus colegas. El martes,
por ejemplo, desconectó su teléfono durante horas y tuvo a los otros
tres líderes agropecuarios con el corazón en la boca. La posibilidad
de una disidencia apareció el jueves pasado, cuando en una reunión
de técnicos agrarios con dirigentes del Frente para la Victoria, el
delegado de Buzzi, Jorge Solmi, advirtió: "El problema de las
alícuotas es de las otras tres entidades. A nosotros nos interesan las
compensaciones". Desde ese momento, los demás representantes del campo
se comunican con De Angeli para que garantice el comportamiento de la
federación. Entre Buzzi y De Angeli hay antiguas tensiones.
El avance sobre los ex ARI y la Federación Agraria se lanzó desde
Olivos el jueves pasado por la tarde, cuando 10 diputados "top" del
bloque oficialista informaron a los Kirchner que no contaban con el
número de votos para que la resolución 125 fuera aprobada sin
cambios.
El matrimonio presidencial habilitó a modificar el proyecto a Alberto
Fernández (harto de esta faena, el jefe de Gabinete vuelve a alimentar
rumores sobre su renuncia).
El método K
La orden fue no tocar las alícuotas sino corregirlas con
compensaciones a pequeños y medianos agricultores. Néstor Kirchner
adora ese método, que aplica en las transferencias de fondos a las
provincias o en los subsidios a sectores enteros de la economía:
ingresos que podrían ser automáticos se convierten en concesiones
del que manda.
El intento del Gobierno por disimular lo que concede es vano. Si se
extienden los reintegros a los productores de hasta 750 toneladas, en el
caso de la soja, el fisco dejaría de percibir, según cálculos de
expertos, unos 1500 millones de dólares. Casi dos tercios de lo que
pensaba recaudar cuando amentaron las retenciones. Es lo que cuestan los
votos. Buzzi, en cambio, es escurridizo también para los Kirchner:
ahora pretende llevar el límite a 3000 toneladas.
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03.07.2008 |

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